Canciones de Eurovisión que merecían (y merecen) mucho más

Turquía 1997: Şebnem Paker-Dinle
Empezamos este viaje con la nostalgia de uno de los países que más echamos de menos en el festival, Turquía. Un país que siempre supo llenar el escenario de identidad, emoción y cultura. Entre todas sus propuestas, “Dinle” brilla con una luz especial, una llamada al amor cargada de sentimiento que conquistó corazones y alcanzó una más que merecida tercera posición. Aquella noche también nos dejó un momento histórico, cuando Grecia por fin, tendió un puente a su vecina otorgándole puntos. “Dinle” no es solo una canción, es un recuerdo vivo de una época en la que Eurovisión se sentía diferente, más cercana, más auténtica. Una joya que hoy nos hace mirar atrás con emoción y preguntarnos cuánto seguimos echando de menos a países que tanto aportaban al alma del festival.
Suiza 2005: Vanilla Ninja-Cool Vibes
Noruega 2006: Christine Guldbrandsen-Alvedansen
Eslovenia 2011: Maja Keuc-No One
Eslovenia llegó a esta edición con una potente balada y una interpretación sublime por parte de Maja, que elevó la candidatura a otro nivel. Posiblemente sea la mejor propuesta de Eslovenia en la historia del festival y merecía mucho más que un puesto 13 en la final. Eso sí, logró un top 3 en la semifinal, lo que a día de hoy sigue siendo su mejor posición historica en semifinales de la era moderna. Pero siendo claros, optaba a todo en Düsseldorf, y No One puede negar que Eslovenia debió aspirar a mucho más en aquella noche.
Macedonia del Norte 2012: Kaliopi-Crno i belo
La edición de 2012 es, en mi opinión, una de las más potentes de los últimos 20 años. Culminó con la más que merecida primera victoria de Loreen con el himno que es Euphoria, pero también dejó varias injusticias por el camino. Entre ellas, es imposible no destacar la de Kaliopi. Representando a Macedonia del Norte (entonces Antigua República Yugoslava de Macedonia) que llevó a Bakú la imponente “Crno i belo”, un tema épico que combinaba fuerza, dramatismo y una interpretación vocal absolutamente descomunal. Kaliopi, considerada por muchos como una de las grandes voces de los Balcanes, defendió la canción con una intensidad y una técnica impecables. Sin embargo, el resultado no estuvo a la altura de la propuesta, un discreto puesto 12 que supo a muy poco. En una edición menos competitiva, “Crno i belo” habría tenido todas las papeletas para colarse sin dificultad en el Top 10, e incluso luchar por el Top 5. Una actuación memorable que el tiempo ha sabido revalorizar como una de las grandes joyas de aquel año.
Estonia 2015: Elina Born & Stig Rästa-Goodbye to yesterday
Estig Rasta y Elina nos trajeron una candidatura que combina música e imagen con una delicadeza única. Cada nota y cada gesto de su interpretación transmiten emoción y esa lágrima cayendo por el rostro de Elina es simplemente cine. Lograron situar a su país en el Top 10, aunque la victoria se les escapó, dejando un recuerdo dulce de una actuación que aún hoy merece ser recordada.
Francia 2018: Madame Monsieur-Mercy
Nuestro vecino nunca ha sido tan agraciado como merecía en el festival europeo, la suerte parece dar la espalda al país galo en Eurovisión. Esto se hizo aún más evidente en 2018, cuando el melancólico dúo Madame Monsieur que prometía llevar a Francia al podio, tuvo que conformarse con una discreta 13 posición. Su canción, cargada de emoción y un mensaje profundo, nos recordaba que las vidas perdidas en el Mediterráneo tienen nombres, historias y sueños, un recuerdo que sigue siendo imprescindible reivindicar hoy. Es de agradecer que el dúo francés llevara esta historia al festival, tocando corazones en un año en que la victoria final fue para Israel, pero dejando un eco que aún resuena en nuestra memoria.
Chipre 2022: Andromache-Ela
Este año, la isla de Afrodita nos regaló una canción delicada y helénica, devolviendo el espíritu griego tras casi una década de propuestas en inglés. Su interpretación, aunque con algún detalle mejorable, nos ofrece una melodía preciosa y un sonido que combina modernidad, encanto y esencia, todo lo que un fan puede desear en una candidatura. Aun así, no alcanzó lo esperado en las listas de éxitos, lo cual sorprende, porque en estudio la canción es un verdadero caramelito. Que no pasara a la final sigue doliendo a día de hoy, sobre todo por el riesgo que asumió la delegación de Chipre apostando por sus raíces.
Armenia 2023: Brunette-Future Lover
Si hablamos de candidaturas adelantadas a su tiempo, es imposible no pensar en Brunette y su Future Lover. Una balada moderna, íntima y a la vez poderosa, con una letra profundamente emocional y una puesta en escena enigmática que te atrapa de principio a fin. Resulta difícil aceptar que tuviera que conformarse con un puesto 14 en la final, porque estamos ante una propuesta que va mucho más allá de un simple resultado. Es de esas actuaciones que se sienten especiales, que conectan y que dejan huella. Sinceramente, estoy convencido de que en otro momento, en otra edición, en un contexto como 2032, estaría luchando sin ninguna duda por el top 5. Sea como fuere, la actuación me parece sublime y esos últimos versos en armenio siguen emocionando cada vez que los escuchas.
España 2023: Blanca Paloma-Eaea
Y tenemos que cerrar este repaso con nuestra querida Blanca Paloma. Porque sí, pocas veces un resultado ha dejado una sensación de injusticia tan grande como ese “five points” que aún resuena en nuestra cabeza. Lo teníamos todo: una canción única, una intérprete magnética y una puesta en escena que te dejaba sin aliento. “Eaea” no solo se escuchaba, se sentía en lo más profundo, con una raíz flamenca llevada a un nivel casi hipnótico. Y aunque siempre se dice que a Europa le cuesta conectar con el flamenco, resulta difícil entender cómo solo dos países le dieron puntos en el televoto. Es una de esas cosas que simplemente no se pueden explicar. Como tantas otras veces en la historia del festival —esa sorprendente victoria de Marie N frente a Ira Losco en 2002, o el incomprendido último puesto de Cláudia Pascoal en 2018—, lo de Blanca duele especialmente. Porque sabíamos que merecía mucho más. Ese puesto 17 no hace justicia ni a la propuesta, ni al talento, ni al esfuerzo de toda la delegación. Pero si algo nos queda es el orgullo, por Blanca, por los eurofans y por una actuación valiente, auténtica y absolutamente inolvidable. Y qué mejor forma de cerrar este repaso que con ella, con arte, con raíz y con emoción.
Seguiremos informando. Esto es solo la parte I de este recorrido, centrado en canciones recientes que no obtuvieron el reconocimiento que merecían. En una próxima parte, miraremos más atrás para rescatar antiguos temas igualmente dignos de ser recordados.
Y ahora te toca a ti. ¿Con qué canciones te quedas? ¿Cuáles añadirías a la siguiente entrega? Quizá en esa próxima parte aparezcan tus favoritas.
Porque en Eurovisión, los resultados pasan… pero las canciones que te llegan se quedan para siempre.
Conversación
a mí lo siento pero Blanca Paloma ( por mucha calidad vocal que tiene , eso es indudable) me pareció un coñazo de canción , se me hacía insoportable esos esas eaaaa, lo siento.
Blanca Paloma con una cuestionable puesta en escena, vestuario mejorable y nula afinidad con sus coristas.