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Iolanda (Portugal 2024)

Eurovisión y memoria histórica (II): La dictadura de Salazar en Portugal

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Eurovisión y memoria histórica (II): La dictadura de Salazar en Portugal

Escrito por Carles Batlle

30 de junio de 2026


Fuentes documentales

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(Aunque sea reiterativo respecto a mi artículo anterior, como autor quiero dejar muy claro que esta mirada a la historia no pretende en ningún caso justificar la no expulsión de Israel, un país que, desde hace más de tres años, está realizando un genocidio en sus territorios vecinos)

En este segundo artículo de la temática de los países con regímenes dictatoriales, autoritarios, o invasores, vamos a ofrecer una mirada sobre nuestro país vecino: Portugal

La televisión lusa se incorporó al Festival tres años después del debut de España, y también estaban inmersos en una dictadura, en este caso, la del General António do Oliveira Salazar (a menudo citado simplemente como el General Salazar), que se inició en 1933 y terminó en 1974, más larga incluso que la franquista. El General Salazar sufrió en 1968 un accidente doméstico grave que le incapacitó física y cognitivamente para seguir gobernando, y la jefatura de estado desde esta fecha y hasta 1974 fue ocupada por Marcelo Caetano, jurista de formación, y que propició una tímida obertura del régimen, como veremos más adelante. Salazar murió en 1970, y se dice que sin saber que ya no gobernaba. 

Uno de los factores clave durante los años de la dictadura fue el intento del país de mantener sus territorios de ultramar. Como mencionamos en un artículo de este blog, Portugal fue la última potencia colonial europea, y veremos que este intento de conservarse como una metrópoli de antaño fue una de las principales causas que acabarían desestabilizando a toda la sociedad.

La represión durante el régimen

El número de muertos por la represión dictatorial es sensiblemente inferior al español, pero es muy difícil obtener una estimación exacta, ya que la coerción sobre la población no se basó en ejecuciones directas, sino en el mantenimiento de miles de presos políticos, con el uso prioritario de la que llegaría a ser la muy temida PIDE (Policia Internacional e de Defensa do Estado). 

A partir de 1945 se crearon los Tribunales Criminales Plenarios, que en realidad eran un órgano político, no jurídico, que sobre todo a partir de 1949 y hasta 1974 llevaron a cabo la represión social  y la aplicación de las medidas de ”seguridad e internamiento». Sus consecuencias fueron miles de ciudadanos condenados a prisiones o campos de trabajo en las colonias. Fue especialmente famoso el Campo de Concentração de Tarrafal, en Cabo Verde, también llamado o campo da morte lenta, dedicado íntegramente a presos políticos.

El General Salazar quiso imponer a todo el país la idea de la moral cristiana como la guía fundamental de la sociedad, bajo el lema Deus, Pátria e Família. Su primera canción, Oração, interpretada por António Calvário, en la que el cantante se dirigía a Dios para pedir ayuda y perdón por sus pecados, encajaba como un guante con esta ideología.

Portugal 1964: António Calvário - Oração

Sin embargo, no es posible olvidar que el régimen de terror se sustentaba en el control férreo de la vida social y política del país a base de:

  • control y censura de los medios de comunicación por parte del estado

  • ausencia de elecciones libres (ya que existía un partido único)

  • existencia de milicias y organizaciones de control social (Legiáo Portuguesa y Mocidade Portuguesa)

  • sometimiento de la mujer

En lo referente a los derechos de las personas LGBTIQ+, prácticamente no existía ninguno. Al contrario, bajo el Código Penal Portugués, de 1886 pero vigente durante toda la dictadura, la homosexualidad fue considerada un “vicio contra la naturaleza”, y en 1954 se incorporó a dicho Código Penal específicamente como delito, y se mantuvo como tal hasta la reforma de 1982.

La homosexualidad femenina fue simplemente ignorada. En cambio, la masculina fue abiertamente combatida. Muchos hombres fueron internados en instituciones psiquiátricas y recibieron tratamientos como los electroshocks. Uno de los principales relatores de la homosexualidad como enfermedad fue el doctor Egas Moniz, premio Nobel de medicina de 1949 por sus estudios de la lobotomía, considerada hoy en día uno de los mayores errores de la medicina moderna.

También muchos hombres fueron condenados a ser ingresados en campos y establecimientos de “reeducación”. Uno de los más tristemente famosos fue la Colónia de Trabalho de Pisão , donde se consideraba que el trabajo forzado al que se sometía a los internos tendría un efecto curativo de esta “enfermedad”. Hoy en día es un centro social, con un apartado conservado como museo, la Casa dos Lagares. Podemos ver una de las pocas imágenes que se conservan de la época en la que fue una colonia penal. 

Una segunda dictadura se incorpora a Eurovisión

Este era el país que actuaba en eurovisión: colonial, machista, antidemocrático, dictatorial y homófobo. Ni la UER tomó cartas en el asunto, ni ningún país hizo el menor amago de retirarse o boicotear la presencia de la TVP en el concurso.

En este contexto se produce el debut de Portugal en el Festival, que el régimen dictatorial utilizó hábilmente y sin ningún pudor para intentar blanquear su imagen internacional. En esta primera intervención, en el escenario de Copenhague de 1964, se produjo la protesta por la participación de la España de Franco y el Portugal de Salazar. Como vimos en el anterior artículo, el boicot a estos dos países fue virtualmente inexistente, por parte de la UER y de las otras televisiones participantes. 

Con la idea de presentarse en Europa como un país moderno e integrador, otra jugada del régimen fue escoger como su representante en el concurso de 1967 a Eduardo Nascimento, originario de Angola, que Portugal consideraba como parte integral de su territorio. Él fue la primera persona afrodescendiente, nacida en el continente africana, en pisar el escenario de Eurovisión. Su presencia ofrecía una imagen de multiculturalidad y harmonía del país, el llamado lusotropicalismo, que distaba mucho de ser real.

Portugal 1967: Eduardo Nascimento - O vento mudou

Las guerras coloniales del último imperio europeo

A su llegada al poder en 1968, tras el accidente del General Salazar, el nuevo dictador Marcelo Caetano realizó alguna tímida y modesta obertura en la sociedad, pero no introdujo ningún cambio en el principal problema de política exterior: las guerras coloniales, que estaban suponiendo la muerte de un gran número de ciudadanos en territorios muy alejados de una metrópoli que cada vez se mostraba más incapaz de mantener sus colonias. Los principales conflictos se dieron en los grandes países en África: Angola, Mozambique y Guinea Bissau, pero también en los territorios más pequeños o alejados como Cabo Verde, Sao Tomé y Príncipe, Goa, Macao y Timor Oriental. 

El coste en vidas humanas de las guerras coloniales de 1961 a 1974 no cesó de aumentar. Según los datos del Estado-Maior General das Forças Armadas (EMGFA) o historiadoras como Irene Pimentel, estas guerras supusieron la muerte de unas 10.000 personas provenientes de Portugal y unos 100.000 africanos, entre población civil y militar, a los que se prometía un trato de favor si colaboraban con la metrópoli con la delación de sus compatriotas. Trato que, en muchas ocasiones, simplemente se ignoró.

La primavera marcelista en Eurovisión

Mientras el gobierno intentaba utilizar el Festival para crear su relato, puede considerarse que con la sucesión de Marcelo Caetano en 1968 se permitieron algunas libertades, se suavizó la censura, y la temida policía política PIDE cambió su nombre por el de Direção-Geral de Segurança. Fue la llamada primavera marcelista. Esta pequeña rendija que se abría en la sociedad portuguesa fue muy bien aprovechada por los cantantes y poetas que participaron en Eurovisión.

En 1969, Simone de Oliveira regresó tras su participación en 1965. Su canción fue Desfolhada portuguesa, cuya letra fue escrita por Ary dos Santos, poeta militante del Partido Comunista de la clandestinidad. Una de las frases de la canción decía:

          Quem faz um filho, fá-lo por gosto  (Quien hace un hijo, lo hace por placer)

Durante el salazarismo, la única función aceptada del sexo era la reproducción. Por lo tanto, esta frase fue un torpedo a la línea de flotación de la moral católica del estado, que no supo prever el impacto que tendría la canción. A pesar de que Simone ocuparía el penúltimo puesto en el Festival celebrado en Madrid, miles de personas fueron a recibirla a su regreso a Lisboa, cantando la canción a coro, en una época en que las manifestaciones políticas estaban prohibidas. La desfolhada, que en realidad se refiere al proceso tradicional de recolección del maíz, se convirtió en un himno para desafiar a la policía militar.

Portugal 1969: Simone de Oliveira - Desfolhada portuguesa

El trienio de oro de la canción protesta

En los años de Caetano, el descontento por la Guerra Colonial era insoportable y la censura empezaba a perder el control ante el ingenio de los poetas. Las tres canciones de Eurovisión de esta época forman una trilogía en la que la música popular se convirtió en el arma más afilada de la disidencia política.

La canción de Tonicha en 1971, Menina do alto da serra, aparentemente sólo describe a una chica sencilla, que vive en la montaña, pastoreando el rebaño, descalza, feliz y conectada con la naturaleza. Pero la letra, nuevamente escrita por Ary dos Santos, utiliza a la menina como una metáfora del propio pueblo portugués: oprimido, aislado en la “montaña” de Europa, pero manteniendo puro y libre su interior.

Portugal 1971: Tonicha - Menina do alto da serra

La canción de 1972, A festa da vida, de Carlos Mendes, es aparentemente un canto al optimismo. Pero la censura no supo valorar el potencial subversivo de dos frases: 

Guerras esquecidas por amores (Guerras olvidadas por amores)

Venham os novos e os velhos, mas que nenhum me dê conselhos (Que vengan los jóvenes y los viejos, pero que ninguno me dé consejos)

En ese preciso momento, miles de jóvenes portugueses escapaban del país de forma clandestina (hacia Francia o al exilio) para evitar ir a la sangrienta Guerra Colonial. Pedir que las «guerras fueran olvidadas» y decirle directamente al gobierno de los «viejos» (el régimen dictatorial) que «no me dieran consejos» era un grito generacional de protesta contra el reclutamiento forzoso.

Portugal 1972: Carlos Mendes - A festa da vida

Este trienio dorado acaba en 1973 con Tourada, de Fernando Tordo. Esta canción es, sin duda, una de las críticas políticas más feroces e inteligentes de la historia de Eurovisión. Es una sátira mordaz que engañó por completo a los censores. Aparentemente, trata de la fiesta de una corrida de toros. Pero la letra, de nuevo de Ary dos Santos es una alegoría cruda del declive de la dictadura. La «corrida de toros» no era una fiesta, era la propia sociedad portuguesa del Estado Novo.

Cuando dice que a la plaza entran velhas, doidas e turistas (viejas, locas y turistas) y empresários moralistas (empresarios moralistas), está retratando la decadencia y la hipocresía de las élites del régimen. En el verso olés dos nabos que não pagam nada (olés de los mendrugos que no pagan nada), se burla de la pasividad del pueblo que mira el espectáculo de la tiranía sin hacer nada. Y el golpe de gracia final: Estamos na praça da Primavera / Nós vamos pegar o mundo pelos cornos da desgraça  (Estamos en la plaza de la Primavera / Vamos a agarrar al mundo por los cuernos de la desgracia). Utilizar la palabra «Primavera» era una alusión directa y burlona a la fracasada Primavera Marcelista (las falsas reformas del dictador Marcelo Caetano).

Cuando el régimen se dio cuenta del significado real de la letra, la canción ya había ganado el festival nacional. El gobierno debatió seriamente prohibir que fuera a Eurovisión, pero tuvieron miedo de la repercusión y el escándalo internacional que supondría vetar a su propio cantante. Fernando Tordo viajó a Luxemburgo y cantó esta bofetada al régimen ante millones de espectadores, y según manifestó el cantante posteriormente, fue uno de los momentos más satisfactorios de su vida musical.

Portugal 1973: Fernando Tordo - Tourada

La canción que dio paso a una revolución

Sin duda alguna, la gran canción política eurovisiva es la de 1974. Paulo de Carvalho interpretó E depois do adeus en el Festival de Brighton, el día 6 de abril. Tras tres años de dobles sentidos, se escogió por parte del régimen una canción inocua, sin dobles sentidos, que hablaba del fin de una relación.

Fue precisamente por este carácter tan aparentemente inofensivo, por lo que fue escogida por los capitanes rebeldes del ejército como la señal secreta para iniciar el golpe de estado. El día 24 de abril, a las 22:55 h, los Emissores Associados de Lisboa emiteron E depois do adeus de Paulo de Carvalho. Era la señal militar secreta para que los oficiales rebeldes se prepararan, sintonizaran las radios y ocuparan los primeros puntos estratégicos. Fue el inicio de la Revolución de los Claveles, en la que los ciudadanos se acercaron a los soldados para ponerles claveles en sus fusiles.

Portugal 1974: Paulo da Carvalho - E depois do adeus
Portugal 1974: Paulo da Carvalho - E depois do adeus - Revoluçao dos cravos

La señal definitiva fue la madrugada del 25 de abril a las 00:20h. En la radio Renascença se emitió Grândola, Vila Morena, de Zeca Afonso (un cantante prohibido por el régimen). Esta era la señal irrevocable para que las tropas de verdad avanzaran hacia Lisboa para derrocar la dictadura.

Jose Zeca Alfonso - Grândola, Vila Morena

La llegada de la democracia

Una vez convertido en país democrático, tras 1974, Portugal ha seguido participando en Eurovisión. Recordemos que durante los años de la dictadura no sufrió ningún boicot. Desde su finalización, ha enviado diversas canciones blancas, neutras, festivas o emocionantes, e incluso algunas con contenido político, como la famosa actuación de 2011 con Homens da Luta, como denuncia ante la crisis financiera de 2008.  

Portugal 2011: Homens da luta - Luta é alegria

La reacción actual ante el genocidio de un país

Como hemos visto, la TVP en sus inicios utilizó el Festival para blanquear su situación interna, la de una dictadura sin respeto por muchos de los derechos humanos. Pero sus artistas supieron estar a la altura, y consiguieron enviar canciones protesta de denuncia de la situación de su país. Aunque en Europa no fueran comprendidas ni apoyadas, fueron un espacio de denuncia por parte de los cantantes portugueses de la época.

Como en un calco de la situación de cincuenta años atrás, la televisión portuguesa decidió no sumarse al boicot del Festival de Viena, para denunciar la presencia de Israel, que está llevando a cabo un genocidio en Gaza, y contribuyendo con ello a blanquear un régimen que está destruyendo la vida de miles de personas. A pesar de que en una votación popular en diciembre de 2025 se pidió la retirada, y un total de 27.672 personas firmaron a favor de ello.

Pero de nuevo, como en el Trienio dorado de 1971 a 1973, los artistas portugueses han dado la talla. En el Festival da Canção de 2026, 15 de los 18 participantes se manifestaron contrarios a acudir a Viena en caso de resultar ganadores. La siguiente imagen muestra el compromiso de la mayoría de los músicos participantes:

 

Los vencedores fueron ¿casualmente? unos de los dos únicos artistas que habían mostrado abiertamente su voluntad de participar. Pero cuando parecía que todo estaba decidido, en mayo de 2026 los trabajadores de la RTP escribieron una carta abierta a la dirección pidiendo la retirada del concurso de Viena. Carta que fue ignorada, pero que dio visibilidad a este sentimiento de incomodidad e insatisfacción por los esfuerzos de la emisora para evitar la condena de un genocidio. 

No vamos a acabar este artículo con los últimos representantes lusos, sino con Iolanda, la abanderada de 2024. En el Festival de Malmö, la cantante lució unas largas uñas postizas con motivos de Palestina. Por esto, la UER no subió a las redes sociales su actuación hasta que la votación hubo concluido, y en los canales oficiales, mostró su participación en las semifinales. Pero no pudo evitar que Iolanda las mostrara claramente a cámara (además de un abanico LGTBIQ+) cuando recibió los 12 puntos del Reino Unido, Croacia y Francia.

Al igual que muchas otras instituciones (culturales, artísticas, cinematográficas, deportivas), la UER puede no estar a la altura moral de llevar a cabo la expulsión de un país genocida, pero como vimos con España, y ahora con Portugal, en su momento tampoco tuvo ningún reparo en aceptar emisoras de países con un régimen dictatorial. Su política parece no haber cambiado en este tiempo. Respecto a los países participantes en el Festival, ninguno sugirió un boicot a la dictadura portuguesa. Actualmente, sólo cinco países han pedido el boicot para un régimen autoritario y genocida. Tan sólo cinco. Tampoco parece que hemos avanzado mucho en este sentido.

Pero de nuevo, nos quedan motivos para seguir creyendo en nuestro Festival. Porque muchos de los artistas eurovisivos, y como hemos visto, entre ellos se cuentan muchos cantantes portugueses, no se han mostrado indiferentes a los acontecimientos, y se han posicionado firmemente en contra de actitudes bélicas y expansionistas de un país miembro de la UER. Iolanda supo transmitir un Grito de esperanza, para encontrar la paz interior, pidiendo que faça o dia nascer de novo -que nazca otro día- para tener otra oportunidad para superar una época oscura y difícil. Este Grito nos representa a muchos eurofans, y nos hace creer en el futuro de nuestro querido concurso.

Portugal 2024: Iolanda - Grito

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