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El autovoto y Bundesvision: you CAN vote for your own country (II)

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Si los números cantaran

El autovoto y Bundesvision: you CAN vote for your own country (II)

19 de julio de 2021


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Eurovisión, ¿un festival cada vez más soso?
La primera ganadora de Bundesvision en 2005, Juli con "Geile Zeit" representando a Hesse

But remember, you cannot vote for your own country. Es conocido por todos que no podemos votar por nuestro país en Eurovisión. No obstante, en la réplica alemana del festival, Bundesvision, las regiones participantes sí podían hacerlo. A lo largo de los 11 años que duró el concurso, sus votaciones ponen en evidencia por qué no se permite el autovoto en el concurso europeo. ¿Seríamos capaces de soportar tanto ego? Esta es la primera parte de nuestro especial veraniego 2021.

 

¿QUÉ ES BUNDESVISION?

O más bien, ¿qué fue Bundesvision? Oficialmente Bundesvision Song Contest (BSC o BuViSoCo) fue un festival musical celebrado entre 2005 y 2015 a imagen y semejanza de Eurovisión pero con las regiones o estados que integran Alemania. En España sería el equivalente a hacer una competición con las Comunidades Autónomas.

El concurso estuvo presentado en sus 11 ediciones por el mítico Stefan Raab, también presentador del festival de 2011 celebrado en Düsseldorf y representante germano en el año 2000. De hecho, el concurso estuvo tan ligado a él que finalizó a la vez que Raab se retiraba de la televisión.

Sobre el concurso podéis profundizar mucho más en su página oficial o en la misma Wikipedia. Encontraréis muchos nombres conocidos entre los representantes como Marta Jandová (representante checa en 2015), Polarkreis 18, Xavier Naidoo (quien iba ser el representante alemán de 2015), Apocalyptica, Max Mutzke (representante de Alemania en 2004) o Unheilig.

En la práctica, era un pequeño festival de Eurovisión, que consistía en una única final de 16 participantes. Todos cantaban y después el público votaba para decidir el ganador, que también organizaría la siguiente edición. Las votaciones seguían el mismo estilo que en Eurovisión, dando 12 puntos al mejor, 10 al segundo, etc.

Sobre los participantes, en todas las ediciones participaron las 16 regiones o Länder, en alemán. Conviene que a lo largo del artículo tengas un mapa para poder localizarlas geográficamente. En el siguiente mapa tenéis la distribución, resaltando en cursiva las tres ciudades estado (Berlín, Bremen y Hamburgo).

No obstante, en cuanto a la mecánica del concurso, hay que destacar dos diferencias importantes con Eurovisión: la norma del idioma, mediante la cual al menos el 50% de la letra de las canciones debía estar en alemán (ojo con esto que más adelante lo retomaremos) y la posibilidad de que cada región pudiera votarse a sí misma. Y sobre este último punto es sobre el que nos vamos a centrar ahora.

 

Y LOS DOCE PUNTOS SON PARA… ¡MI!

Si tuviéramos que pensar en algún país con gente lo suficientemente neutral para valorar objetivamente las canciones y no qué país las lleva, podría pasarnos por la cabeza el nombre de Alemania. No obstante, sus regiones han dado al traste con esta hipótesis. Veamos cómo ha sido el histórico de votaciones de Bundesvision.

Recordemos que en Bundesvision las regiones sí que pueden votarse a sí mismas, algo que no ocurre en Eurovisión y que es ya una norma bastante conocida y característica del concurso.

En 11 ediciones con las 16 regiones se emitieron un total de 176 autovotaciones (11 x 16 = 176 votaciones de un Länder a sí mismo). De todas ellas, el 75% de las veces los 12 puntos fueron de una región a sí misma. En el 17% de los casos las regiones se autoposicionaron segundas y, terceras, solo en el 5% de las votaciones. Es decir, casi el 100% de las autovotaciones fueron de 8 puntos o superior. Únicamente en un 3% de los casos (un total de 5 veces de las 176) se ubicaron en puestos inferiores al top3.

El 3% de 16, el total de participantes de cada edición, es 0,48. Por tanto, de media en cada edición, entre 0 y 1 región se daba menos de 8 puntos a su propio marcador cada año. Es decir, el autovoto alto era una constante.

En el siguiente gráfico puedes ver el reparto que hemos detallado anteriormente. Se ve claramente como las regiones no solo se autovotaban sino que lo hacían muy alta. De cada 4 votaciones, en 3 se daban los 12 puntos a sí mismas.

La edición de 2008 fue en la que se produjo más autovoto: todas las regiones salvo la de Renania del Norte-Westfalia se autoconcedieron los 12 puntos. Renania se regaló 10 puntos y recibió solo otros 6 más. Su máxima puntuación fue para quien terminó ganado el festival aquella noche, Brandeburgo.

El autovoto parece que tuvo una evolución temporal. Las tres ediciones donde más porcentaje hubo fueron en sus 4 primeros años (2005, 2007 y 2008) mientras que sus mínimos se produjeron en 2010, 2012 y 2014. En este último solo 7 de las 16 regiones sumaron sus 12 puntos a su propia cuenta. En aquella edición arrasó Revolverheld (Bremen) con 180 puntos, sin bajar de la segunda posición en ninguna de las regiones y marcado el record de puntuación de todas las ediciones.

El gráfico a continuación muestra el porcentaje de autovoto en cada edición, es decir, cuántos puntos se dieron las regiones que los emitían en comparación con el total de puntos posibles (12 puntos x 16 regiones = 192 puntos). En todas las ediciones está por encima del 85%, pero se aprecia un cierto descenso con el paso del tiempo.

El Reino Unido y, por extensión, los demás miembros del Big5, estarían de enhorabuena con la implantación del autovoto: en ninguna de las 11 ediciones una región terminó con cero puntos. Como hemos visto las regiones alemanas tuvieron un altísimo porcentaje de autovoto, acumulando el 97% de las veces en el top3. El mínimo de autovoto se dio en la última edición en 2015 cuando Baviera se dio a sí misma 2 puntos y, por su puesto, fue lo único que recibió aquella noche.

Gracias al autovoto, las regiones alemanas evitaron el ridículo de los 0 puntos en 20 ocasiones. Con todo su orgullo, muchas de ellas recolectaron únicamente sus 12 puntos.

 

Si en Eurovisión ya hay bastante inclinación para votar por motivos extramusicales, Bundesvision nos muestra que el autovoto a nivel europeo podría alcanzar cotas de bochorno insostenibles. ¿Cómo te sentirías viendo al portavoz español dando los 12 puntos a España?

No obstante, solo hemos rascado un poco por encima del BSC. Mientras esperas a la publicación de la segunda parte de este blog puedes disfrutar de las votaciones de su última edición en 2015 y las caras de circunstancia cuando los portavoces se daban los 12 puntos (la votaciones comienzan en el minuto 37)

 

ENCLAVES, EXCLAVES Y LA CLAVE DE LAS FRONTERAS

En el apartado anterior veíamos que las regiones alemanas se quieren mucho a sí mismas. De hecho, la mejor media que entrega cada una es justamente la que ponen a su nombre. Para que nos hagamos una idea, la mejor automedia es la que se entrega Brandeburgo a sí misma, con un 9,22 sobre 10. En cambio, la mayor media de una región a otra, sin que estas coincidan, es de Brandeburgo a Berlin, un 7,56. Es decir, hay más de un punto y medio entre una y otra.

No deja de ser curioso que estos extremos se produzca en Brandeburgo y con Berlín. Si las ubicamos en el mapa, Berlín es un enclave, un territorio totalmente rodeado de otro, en este caso, Brandeburgo. Como vemos, Berlín parece sacar un beneficio de esta ubicación, pero no es una situación de parasitismo: la mejor media que recibe Brandeburgo, sin ser la suya, es justamente la de Berlín.

Es decir, esta situación de enclave produce una simbiosis de la que sacan tajada tanto la región que abarca como la abarcada. Lo cual es una situación distinta al parasitismo que ya advertíamos en Eurovisión.

Si volvemos a fijarnos en la geografía política alemana, veremos que Baja Sajonia también rodea las dos partes de la ciudad de Bremen. En este caso se trata de un semi-enclave puesto que no la limita por completo, sino que Bremen tiene salida al mar. Mirando los datos, ambas regiones, descontando sus automedias se votan principalmente entre sí.

Un caso similar se produce entre el Sarre y Renania-Palatinado, limitando la primera solo con la segunda, aparte de su otra frontera con Francia. En este caso volvemos a ver que ambas regiones se intercambian votos de forma mayoritaria, después de premiarse a sí mismas.

En concreto, hemos sacado a relucir a las tres ciudades-estado alemanas, de pequeño tamaño, así como el otro estado de poco tamaño, el Sarre. Ya sea por su tamaño reducido o por la poca cantidad de fronteras con otras regiones que tienen, producen relaciones más intensas con las regiones que las rodean.

Esto coincide con lo que ya vemos en Eurovisión, donde Andorra favorecía enormemente a España, o la relación que tienen entre sí Malta e Italia. Si se diera el caso del retorno de Luxemburgo o el debut de Liechtenstein, seguramente podríamos predecir sus votos por los países con los que limitan. No obstante, la inmigración de otros países seguiría jugando un papel importante (como los portugueses en Luxemburgo).

En España, por ejemplo, no existe ninguna Comunidad Autónoma que limite solo con una, los casos más extremos son de limitar con dos, y tampoco hay autonomías que formen un enclave de por sí. Por tanto, el impacto geográfico sería más reducido y, por ello, más justo. Las diferencias más importantes quedarían a merced de los movimientos poblacionales y, seguramente, lingüísticos.

 

En definitiva, Bundesvision nos arroja un poco de luz sobre el efecto que tendría permitir a los países participantes de Eurovisión votarse entre sí, así como los efectos que tienen a pequeña escala las diferencias de tamaño entre entidades políticas y su ubicación en el mapa.

Videoclip de "Lass uns gehen" de Revolverheld, ganadores por Bremen en 2014 y con el récord de mayor puntuación de Bundesvision.

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