Reportajes

Todas las veces que Israel ha usado Eurovisión como instrumento político

Desde su primera participación en 1973, el estado judío ha utilizado sistemáticamente el festival musical europeo para blanquear sus ideales sionistas y su postura en los conflictos belicistas de Oriente Medio. Descubre en este reportaje algunos de los polémicos mensajes que ha enviado la delegación judía al mayor escaparate musical europeo.
Beñat Chaves · Fuente: Eurovision-spain.com
Publicado el día 12 de mayo de 2026
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Yuval Raphael sobre el escenario de Basilea 2025 (EBU)

Todas las veces que Israel ha usado Eurovisión como instrumento político

Madonna colando la bandera Palestina en la emisión de Tel Aviv, Dana Internacional siendo acosada por el lobby ultraortodoxo o campañas por un voto masivo son solo la superficie de la historia de Israel en su camino por Eurovisión. En las letras de las canciones levantinas, no es raro encontrarse con mensajes que hacen referencia a la unidad, al hogar —bayit— o a la paz —shalom—. Sin embargo, referencias más sutiles en el vestuario, coreografía o en la puesta en escena también son perceptibles para aquellos que agudicen la vista y el oído en los tres minutos de canción que el estado judío ha enviado año tras año y de forma casi ininterrumpida durante 50 años. Repasemos, la candidatura más polémica del joven estado década por década.

 

Los 70′ y el enfado tras la guerra del Yom Kippur

El año después de la guerra de Yom Kippur ( nombre en referencia al día más importante del calendario judío), la tensión política en Israel estaba ardiendo. El conflicto bélico fue muy breve —del 6 al 25 de octubre— y se disputó entre Egipto y Siria contra Israel, principalmente.

Tras el enfrentamiento, Egipto recuperó el control total de la península de Sinai y el Canal de Suez, lo que llevó a una deriva nacional en el orgullo israelí. La cara más visible y criticada de la derrota judía fue la de Golda Meir —que en aquel entonces además de ser la primera ministra fue una de las piezas esenciales en la fundación del estado—. En este contexto, los Poogy llevaron «Natati la khaiai»; una canción con duras críticas a su jefa de estado.

Esta es una canción es sobre el desengaño: «Le di mi vida, caí de rodillas. (…) Aprendí lo que es perder en vano y me sentí dolido». El verso citado hace referencia a la vida de los jóvenes soldados que perdieron su vida ya que, su familia o círculos cercanos, sintieron que su entrega no estuvo a la altura de la “incompetencia” política.

Ese hartazgo de la guerra también trae consigo una curiosa posición por la paz. En la que se reconoce la posibilidad de los dos estados («Cuando hay espacio suficiente para un país o dos; ella querrá [Golda Meir] entonces se fortalecerá; y es que ella rechaza toda aproximación»).

Precisamente, el existencialismo al deseo de erigir una tierra para el pueblo judío se ve en la siguiente estrofa: «Cuando el mundo existía solo en teoría, y no distinguían entre ayer mañana y verdad. Estaban confundidos, ¿Dónde poner el sol?» Esta propuesta no gustó tanto como la de su debut, y se conformó con once puntos y un séptimo lugar.

Poogy - Natati la khaiai

Los 80′ y el rey David

El rey David de Israel, es conocido como uno de los personajes bíblicos más importantes para los judíos. Según cuenta la biblia, se trata de un niño que derrotó al gigante Goliat con tan solo una piedra —la cual se le clavó en la frente—. Tras esta impresionante hazaña, y varios periplos después, el niño terminaría siendo el monarca más importante de la historia del pueblo de Israel.

Que en 1989 Israel llevase a Eurovisión a un niño no es casualidad. Más aún cuando a la reciente Primera Intifada se la conoció popularmente como «la revuelta de las piedras» —ya que, frente a las potentes armas israelíes, las piedras eran la forma de violencia principal y más accesible de los palestinos—.

La letra no es nada sutil con esta analogía ya que personifica al joven Gili Netanel como al Rey de los judíos: «Un arpa y una corona me han unido a un Cántico de Ascensión». Esta arpa hace referencia a la parte en la Biblia en la que el Rey Saúl —al que después el niño le robaría la corona— llama David a que le cante una canción. Es llamativo, aun así, que Gili y Galit mencionen que esa canción es el “Cántico de Ascensión”, ya que es la canción que cantaban los migrantes de camino a Jerusalem. Pudiendo interpretarse esto como una llamada a la diáspora judía.

«El camino del rey, es el único camino hecho para mí. El arpa del rey, es mi canción», dice la letra. El Rey David es conocido por unificar a la comunidad judía global —ya que por aquel entonces estaban dispersados por todo el mundo—, y por situar a Jerusalén como la capital de su pueblo — ciudad, cuyo territorio es aún muy disputado hoy día por judíos y palestinos—.

Gili y Galit con su «Derech ha-melech» quedaron en un décimo segundo lugar y 50 puntos sobre el escenario de Lussana.

Gili & Galit - Derech Ha'melech

Los 90′ y el víctimismo (¿A mí también me mataréis por participar en Eurovisión?)

Los atentados en los JJ.OO. de Munich en 1972 fueron un trauma en la joven historia del moderno estado israelí. En el vigésimo aniversario de la masacre (1992), por tanto, había que rememorar a las víctimas mortales y, además, aprovechar la oportunidad para reafirmar su causa existencial.

Así las cosas, Dafna represento al país con «Ze rak sport» (“Es tan solo deporte”). La canción denuncia como los atletas fueron asesinados injustamente, ya que ellos no estaban ligados a la política y se les asesinó por la única razón de su bandera. Más allá de esto, la letra es del todo provocativa y se pregunta si a ella la asesinarán también por participar en Eurovisión junto a la delegación israelí.

«Soy prisionera de la melodía, adicta al ritmo, por eso creo en la lucha contra la tristeza. Bailar para alejar todas las angustias, cantar hacia la oscuridad, sembrar durante tres minutos los destellos de la felicidad.» (…) «Y si a la chica no le sale bien, no llorará, no declarará el día de su muerte.», dice la canción.

Se debe hacer un hincapié en la parte en la que dice que no llorará por su “posible muerte” ya que más tarde afirma que «aquí, en la Tierra Prometida, entiendes a quienes están dispuestos a correr el riesgo».

Afortunadamente, no hubo ningún ataque terrorista en aquella edición y Dafna regresó a casa con un sexto lugar ochenta y cinco puntos sobre su espalda.

Dafna Dekel - Ze rak sport

Los 2000 e Israel y Palestina ¡Todos a una!

El pico de la utilización como arma propagandística de Eurovisión llego para muchos en el 2009 cuando Noa y Mira Awad defendieron «There must be another way» (Debe haber otra forma). Una vez más el contexto, en este caso, lo es todo.

A finales de 2008 Israel lanzó la operación Plomo Fundido en la Franja de Gaza, llevándose la vida de 1.400 palestinos —de los cuales 300 eran niños—. Si bien es cierto que meses después acabarían retirándose del terreno, Israel recibió un gran rechazo internacional, al ser acusado por la ONU de cometer crímenes de guerra.

Tras el fracaso de acabar con Hamás y un gran caso de corrupción en el gobierno, los israelíes eligieron a Benjamin Netanyhu, quién había estado una década sin pisar el cargo, primer ministro de la nación. Este, presionado por la administración de Obama dio el discurso de Bar-Ilan, en el que por primera vez aceptó la solución de los dos estados.

Ese mismo año, la IBA llamó de forma interna a Noa, artista israelí y yemení, para representar a Israel en Eurovisión. Ella acepto la tarea con una condición, trasmitir un mensaje de paz junto a su amiga israelí/palestina Mira Awad. Juntas cantarían una canción en hebreo, árabe e inglés que invita a la búsqueda de una solución para los dos estados.

«Tus ojos dicen que todo el miedo desaparecerá. Y cuando lloro, lloro por las dos. Mi dolor no tiene nombre», reza una de las partes más emotivas de la canción. «Y las lágrimas caen, se derraman en vano, un dolor sin nombre», sigue. Europa se conmovió con el mensaje y las dejo en mitad de la tabla, con un 16º lugar y 53 puntos.

Ambas han asegurado que con la situación actual no volverían a ser las abanderadas de Israel bajo ningún contexto.

Noa & Mira Awad - There Must Be Another Way

Los 2010′ y «no me habléis de Palestina»

Tras la victoria de Netta en Eurovisión, la polémica ya estaba servida antes incluso de que se confirmase Tel Aviv como sede del festival. El gobierno de Benjamín Netanyahu insistió en que el festival se debería de celebrar en Jerusalén, ciudad que recientemente había sido aceptada por los Estados Unidos como la capital legítima de Israel. Sin embargo, hubo varias protestas internacionales y llamamientos al boicot si esto ocurría. Finalmente, por presión de la UER, el evento se acogió en la costa mediterránea.

Eurovisión 2019 sería una historia digna de película, que de hecho la tiene. Los representantes islandeses Hatari, quienes habían sido censurados en una rueda de prensa oficial por manifestarse en contra de la ocupación israelí, colaron una bufanda con la bandera palestina en la final del evento. Allí, en mitad de las votaciones, cuando inevitablemente debían de ser grabados, las sacaron al descubierto ¿Resultado? Una multa de 5000€; ya que el festival prohíbe estrictamente los mensajes políticos. Todo esto, y mucho más —como las incursiones que hicieron a Cisjordania— lo cuentan ellos mismos en el documental A song called hate.

A quién no multaron fue a la gran reina del pop Madonna, que fue la artista invitada de la noche. En su actuación —en la que cantó Like a Prayer y Future— dos de sus bailarines, mientras se abrazaban de espaldas, mostraron al público las banderas de Israel y Palestina (minuto 9). Este hecho, no se dio en los ensayos, y Madonna más tarde diría lo siguiente en un comunicado a Reuters: «Mi corazón se rompe cada vez que escucho sobre las vidas inocentes que se pierden en esta región… Espero y rezo para que pronto nos liberemos de este terrible ciclo de destrucción y creemos un nuevo camino hacia la paz. (…) Nunca dejaré de tocar música para adaptarme a la agenda política de alguien».

Antes de que todo esto sucediera, en España ya se dieron protestas durante la despedida de Miki al país judío y, la emisión de la segunda semifinal en Israel fue interrumpida por una señal hacker que mostraba unos ataques aéreos falsos en Tel Aviv.

Las postales también fueron muy controversiales, ya que en muchas de las mismas aparecían territorios palestinos y sirios presentados como israelíes propios. En las de Rusia e Israel, por ejemplo, mostraron la Ciudad Vieja y la Torre de David, espacios de la Jerusalem ocupada. A Serbia (Ein Zevan), Albania (Reserva natural de Bania) o Rumanía (Monte Hermón) se les asignó grabar sus postales en territorios capturados a Siria en 1967. La entonces ministra de cultura de Israel Miri Regev, criticó que no se incluyesen los asentamientos judíos en las zonas de Judea y Samaria, alegando que eso llevaría a la “normalización” de esos territorios ante todo el mundo. Sin embargo, la UER vetó esa propuesta razonando que la inclusión de dichos territorios en las postales causaría una tensión diplomática enorme y que muchos participantes no querrían participar en el concurso.

A todo esto, se le debe añadir que «Home» de Kobi era una canción con una gran carga política. La historia cuenta como el cantante —que personifica a los israelíes— han luchado a lo largo de su vida para llegar al sitio donde se sienten seguros: su casa. «El hogar estaba tan lejos, coleccionando cicatrices, me niego Un nuevo roce no será otro moretón», dice la letra, recordando la historia de persecución judía.

Kobi, también hace múltiples referencias a la autodeterminación y al derecho de Israel a existir como país: «Eso me convirtió en alguien, soy alguien. Me mantengo firme, no me rindo. Porque soy alguien, soy alguien». Toda esta narrativa para que, el cantante, en un acto de patriotismo, se rompa a llorar en su propia casa: «Ahora he terminado, vuelvo a casa».

Al parecer, Europa prefería las gallinas antes que la emotividad israelí; quizás por eso le dejaron en un vigésimo tercer lugar con 35 puntos.

Kobi Marimi - Home

Los 2020′ y la década la que todo cambió

Tras un año en el que no se respiró un ápice de paz en el Levante, Israel puso toda la carne en el asador para hacerse con la victoria en Suiza. Los judíos eligieron a Rafael Yuval para representarles con «New day Will Raise» (“Un nuevo día se alzará”), una elección de artista que, desde el principio causó polémica. En su preselección, Rafael dijo que querría defender una historia de resiliencia ya que había sobrevivido al ataque del 7 de octubre en el festival de Nova. Esto lo hizo después de esconderse entre cadáveres por 8 horas.

En la canción, Yuval parece que se dirige a un ser que ha fallecido: «Aunque digas adiós, siempre estarás cerca; para levantarme y llevarme a lo alto; para mantener mis pies cerca del suelo ¿Estás orgulloso de mí esta noche?». Esto se ha discutido mucho, ya que podría estar refiriéndose a alguna de las perdidas del 7 de octubre.

«Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni los ríos podrán ahogarlo» es una cita directa del Cantar de los Cantares, y en un contexto judío, «el amor» en estos casos representa el vínculo entre el pueblo y la tierra. Esto tiene una relación muy estrecha con la situación en Gaza, y que sigue reforzando la canción más adelante: «Todos lloran; no llores solo. La oscuridad se desvanecerá y todo el dolor pasará. Pero nosotros nos quedaremos».

Esta llamada a la esperanza y a un nuevo día se trasladó en Suiza con manifestaciones, una vez más, en contra de la participación israelí en el festival. De especial atención fue el cara a cara en la alfombra turquesa entre Yuval y centenares de asistentes con banderas palestinas que gritaban “Palestina Libre”.

En el evento, se dio un suceso de violencia desmedida a un asistente de Eurovisión que durante la actuación de Yuval gritaba proclamas por la paz. Mientras tanto, desde las televisiones en casa, en la segunda semifinal emitida por RTVE, los telespectadores escucharon el siguiente mensaje de la voz de Julia Varela y Tony Aguilar: «Este año RTVE ha solicitado a Eurovisión un debate sobre la participación de Israel en el festival. La victimas de los ataques israelíes en Gaza superan ya las 50.000 y entre ellas más de 15.000 niños y niñas según Naciones Unidas. Esta no es una petición contra ningún país, es un llamamiento por la paz, la justicia y el respeto a los derechos humanos acorde con la vocación integradora y pacífica de Eurovisión».

Tras este mensaje, la UER amenazó a RTVE con una sanción económica si mensajes que «comprometiesen la neutralidad del concurso» volvían a emitirse durante la emisión. Por ello, nada antes empezar la en la gran final los telespectadores españoles pudieron ver este rótulo durante 15 segundos en pantalla: «Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina».

Israel se quedó cerca, muy cerca, de ganar en Basilea. Recibió 60 puntos del jurado y ganó el televoto con unos aplastantes 297 puntos. Tras este segundo resultado, y viendo el impacto real de la canción en comparación con sus competidores, RTVE pidió a la UER que se abriera una auditoría independiente para revisar los llamativos resultados y evitar injerencias de manipulación.

El voto en Eurovisión permitía enviar hasta 20 llamadas o mensajes por cada tarjeta SIM. Además, hay evidencias de una campaña orquestada de votos por el gobierno de Israel; algo que no está permitido según las bases del concurso.

Yuval Raphael – New Day Will Rise

Si te ha gustado este artículo y te gustaría conocer como Israel ha usado Eurovisión año tras año Eurovisión como arma política, tienes disponible una versión más extensa de este reportaje aquí

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