Los memes más icónicos de la historia de Eurovisión

En sus 70 años de historia, el Festival de Eurovisión ha sido una fuente inagotable de memes. Incluso antes de la aparición de las redes sociales, cuando aún no se sabía lo que era un meme, nos hemos reído con situaciones tan ridículas, surrealistas o absurdas que, sin embargo, nos podrían haber pasado a nosotros.
A continuación hemos recopilado una decena de ellos, aunque, como decimos, las opciones son prácticamente ilimitadas. De antemano pedimos perdón si su favorito no está.
Congelada en mitad de un aplauso
Si no nos creen cuando les decimos que los memes eurovisivos existían antes de inventarnos la palabra, aquí tienen el ejemplo perfecto. En 1971, después de la actuación de la portuguesa Tonicha, una mujer se quedó paralizada mientras estaba aplaudiendo educadamente a la artista que acababa de escuchar. Es un misterio qué vio la tan respetable señora que le provocó esa reacción, pero en cualquier caso un momento muy divertido que quedó para la posteridad.
¡Guido os quiere!
También en el siglo XX, pero ya muy a finales, conocimos a Guido Horn, un alemán con muy poca vergüenza. En su actuación tocó todo lo que pudo tocar y molestó a todo el que pudo molestar: se paseó por la parte delantera del foso acariciando o besando la cabellera de varios hombres del público, para culminar subido en una estructura desde la que recibió la ovación final. Si bien la canción es de dudosa calidad, el show fue tan irreverente que pensamos que también merece un hueco aquí, y es que si hubiese habido memes en aquellos años estamos convencidos de que no se hubiera hablado de otra cosa.
La vuelta de Geno
Nuestros representantes la han liado varias veces. ¿Cómo olvidar la entrada de las Azúcar Moreno, con la música sonando y ellas sin enterarse de que tenían que empezar a cantar? Las sillas de oficina de Las Ketchup siempre es una buena forma de abrir una conversación eurovisiva. El gallo de Manel Navarro forma ya parte de la cultura popular, y más recientemente, Paco y la luna de Blas nos han hecho llevarnos las manos a la cabeza. Pero si hay un momento ‘memeable’ en las actuaciones de RTVE ese sería el giro a destiempo de Geno durante el Europe’s Living a Celebration de Rosa, y es que, aunque la coreografía no fuera muy compleja, sentir todas las miradas de España en el cogote pone nervioso a cualquiera. Ah, y ya en la parte de las votaciones, no podemos olvidarnos de esos hilarantes (y que también nos hicieron sentir un poquito de vergüenza ajena) «oit points» que dimos a los rumanos en 2014.

El huracán plateado
En 2007, cuando las redes sociales estaban viviendo un auge sin precedentes, apareció en nuestras vidas (y las cambió) Verka Serduchka, personaje que encarna el cómico Andriy Danilko y ganador del Barbara Dex Award por su paso por Eurovisión cantando (o berreando) Dancing Lasha Tumbai, una de las joke entries por excelencia que, no obstante, quedó en segunda posición. Su atuendo de papel de aluminio inundó internet y se instauró en la cultura popular. Desde entonces, Verka ha seguido ligado al certamen, participando en vídeos, interval acts, y por supuesto en las votaciones. En 2016 dio los puntos de Ucrania con su «madre», si bien se puso muy nervioso y casi no pudo decir nada de lo que tenía preparado.
Una convención internacional de «frikis»
Fue tal el éxito de Verka que al año siguiente pareció que algunos concursantes se peleaban por ser el más raro. Irlanda mandó a un pavo de peluche, Dustin the Turkey, que pretendía que diéramos a Irlande douze points, pero el pobre no consiguió ni los suficientes para llegar a la final. Bosnia & Herzegovina eligió a un hombrecillo un poco peculiar y a una chica con el pelo cardadísimo que se pusieron a correr sobre el escenario y a hacer movimientos espasmódicos. Estonia optó por los Kreisiraadio, un trauma del que aún nos estamos recuperando. Y nosotros aquí quisimos probar suerte con el Chikilicuatre.

Epic Sax Guy
Cuando Moldavia inició su andadura eurovisiva, allá por el 2005, jamás podría haberse imaginado que uno de sus representantes, el saxofonista de Sunstroke Project, se haría viral en todo el mundo gracias a su solo en la actuación de Run Away (2010). A todos nos han mandado en algún grupo de Whatsapp o hemos visto por Twitter al Epic Sax Guy. No obstante, donde su vídeo se volvió más popular fue en YouTube, que tuvo numerosas versiones: hasta hay una con el tema en bucle durante 10 horas.
Como recordarán, Sergey Stepanov, pues así se llama en realidad este divertido personaje, volvió al escenario eurovisivo en 2017 con su formación y, gracias en parte a su iconicidad, consiguió una meritoria tercera posición, la mejor del país hasta la fecha.
Chicas eslavas
Polonia también es un país que nos ha dado innumerables memes, las nuevas generaciones estarán familiarizados con los mil efectos del MovieMaker que en estos últimos años han estado añadiendo a sus actuaciones, convirtiéndolas en, como se dice ahora, «camp»; y los que llevan ya unos cuantos años siguiendo el festival quizá se acuerden de Ich Troje, aquella extravagante pareja que cada vez llevaba el pelo de un color y cuyos trajes brillaban más que sus canciones. Y es que la filosofía de: «si nuestros temas no destacan, que lo hagan nuestros estilismos» no siempre se traduce en votos pero sí en GIFs y viralidad. No obstante, si hubo un año en el que nadie pudo parar de hablar de Polonia ese fue 2014, cuando Donatan & Cleo llevaron al escenario de Copenhague a unas paisanas con unos escotes bastante llamativos, que realizaban tareas relativamente sencillas, como lavar la ropa, de forma muy sensual. Si la actuación te parece espectacular, échale un vistazo a esta traducción en lengua de signos.
El don de la ubicuidad
Cuando pensábamos que ya lo habíamos visto todo en nuestro querido festival, Croacia eligió a Jacques Houdek, nombrado «Homófobo del Año» en 2006, con una canción que combinaba, a su manera, el pop y la ópera. Obviamente, él cantaba ambas partes, si bien el cambio de un registro a otro era tan abrupto que pocas personas creían que podría defenderlo bien en directo. Y la verdad es que salvó la papeleta, pero, no contento con darse todo el protagonismo escénico, también eligió mostrar en las pantallas LED imágenes de su cara, lo que no se escapó del escrutinio de Twitter.
has anyone done this yet pic.twitter.com/uQNNCAoJ39
— ollie ⎊ 🐯 (@punktonystark) May 12, 2017
Cuando el Satanismo llegó a Malmö
La actuación de le irlandese Bambie Thug ya es historia de la Eurovisión reciente porque muy pocas veces habíamos pasado tanto miedo viendo una competición musical. Gran parte del mérito lo tuvo su escenógrafo, Sergio Jaén, que creó la atmósfera perfecta para el tema y permitió la proliferación de comentarios como este:
– Manu Tenorio preocupado por si su hijo se escandaliza por ‘Zorra’.
– Irlanda:#EuroSemi1.pic.twitter.com/tP1e4a1yyH— David. (@deivnu) May 7, 2024
Erika y Sissal, dos rubias inolvidables
La pasada edición tuvimos, como suele ser habitual, nuestra buena ración de divas, pero si hubo dos que nos robaron el corazón y nos hicieron reír hasta la saciedad fueron la finlandesa Erika Vikman y la danesa (de las Islas Feroe) Sissal. La primera ya era adorada por el eurofandom porque en 2020 presentó al UMK el tema Cicciolina, que hizo las delicias de los más discotequeros, y por sus puyitas a la UER sobre su vestuario; no obstante, uno de los momentazos que protagonizó la cantante de Ich komme tuvo lugar en la green room durante la segunda semifinal, cuando le ofrecieron una fondue de queso y le gustó tanto que no le importó mancharse toda entera.
Sissal, por su parte, quien fue muy dicharachera en las preparties y en los directos de Instagram, también nos regaló una imagen para la posteridad apenas unos instantes después: su rostro de euforia cuando fue anunciada finalista.
Realmente es muy complicado elegir solo 10 momentos memeables, pero esperemos que los que hemos seleccionados les hayan gustado. Ahora les toca escribirnos en comentarios cuál es su favorito, y quizá hagamos una segunda parte en el futuro.
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