Artistas que no conoces y lo están petando en sus países (Vol. I)

«¿Pero quién es esta gente?»
Si sigues Eurovisión, seguramente te lo has preguntado más de una vez, especialmente cuando un artista empieza a destacar entre la multitud. Incluso cuando no participan ese año, hay nombres que generan curiosidad o debate sobre una posible candidatura. A veces confirman que no quieren saber nada del concurso (para desgracia de muchos fans y entendimiento de otros) y aun así siguen siendo parte de la conversación. ¿No te gustaría formar parte de ese intercambio incluso en los meses de calma?
El trabajo de muchas delegaciones consiste precisamente en explorar el panorama musical de su país en busca de nuevos proyectos. Algunos son pequeños pero rebosan potencial; otros ya están consolidados y su presencia en Eurovisión sería un auténtico terremoto. Pero no deberías limitarte a si acaban participando o no: marca tu propio ritmo y alimenta tus gustos. En este artículo, dividido en dos partes, te recomendamos diez artistas de distintos países que están causando revuelo en sus escenas nacionales. Quizá entre ellos encuentres a tu próxima obsesión musical.
Alemania – Blond
El trío alemán Blond, formado por las hermanas Nina Mercedes Kummer y Lotta Kummer junto con Johann Bonitz, se ha convertido en uno de los proyectos más refrescantes de la escena alternativa del país. Su propuesta mezcla pop, indie y una estética descaradamente teatral que combina el gancho melódico con la ironía; tienden a usar una imagen muy elegante, pero con temáticas ácidas que rozan lo vulgar. Lo que hace especialmente interesante seguirles la pista es su capacidad para moverse entre géneros sin perder coherencia, pues tienden a cambiar entre ritmos más electrónicos y un pop-rock más suave que recuerda a los años 2000.
En un panorama alemán donde cada vez surgen más propuestas con identidad propia, Blond destaca por su autenticidad y por una creatividad que parece no tener techo. Un ejemplo perfecto de lo que les hace tan especiales es SB‑Kassen Lover, quizá uno de sus temas más representativos. La canción combina su estética casi de cabaret pop contemporáneo con una letra que habla con humor y picardía de robar en cajas de autoservicio. Ese contraste entre lo cotidiano y lo performativo es marca de la casa. ¿Podríamos ver algo así en Eurovisión? Si suena difícil, pero es algo que nos gustaría ver en el futuro, quizá fuera necesario replantear nuestra manera de ver el concurso.
Austria – Oehl
El cantante austríaco Oehl, proyecto liderado por Ariel Oehl, se ha consolidado como una de las propuestas más delicadas y evocadoras del pop alternativo en alemán. Su música combina melodías melancólicas y una sensibilidad poética que lo distingue dentro de los países de habla alemana. Aunque esto es algo que se puede perder debido a la barrera del lenguaje, en sus canciones hay una letra muy poética e intimista, como si cada tema fuese una pequeña postal emocional escrita con precisión quirúrgica. En este caso, hablamos de un artista que no busca el impacto inmediato en el escenario, sino un pack que intenta transmitir calidez a largo plazo.
Como ejemplo tenemos Die Arbeit des Frühlings, pero cualquiera de sus temas en los últimos seis años es representativo de su música. Oehl dedicará la primavera de 2026 a realizar una gira por Alemania, pero eso no le impide continuar publicando nueva música, con tres álbumes, dos EPs y varios sencillos más desde el año 2020. Verle en Eurovisión implicaría un giro importante: seguir dando valor a la música que emociona sin necesidad de levantar la voz y confiar en un proyecto sólido sin miedo a los resultados.
Dinamarca – Von Quar
Si Oehl representaba la calma y la poesía, el dúo danés Von Quar es justo lo contrario. Su sonido es agresivo, directo, y se mueve entre el pop alternativo, la electrónica maximalista y una estética visual muy marcada, deliberadamente “sucia” y urbana. Von Quar empezó a publicar música el año pasado y ya cuentan con seis sencillos que han ido ganando tracción en Dinamarca, consolidándose como una de las propuestas más llamativas de la nueva escena alternativa del país.
6 Kilometer es uno de sus temas más contundentes, acompañado por un videoclip que transcurre íntegramente en un baño, reforzando esa estética cruda que los caracteriza. El danés, como idioma musical, suele asociarse a un sonido más agresivo y potente en contraste con el pop suave y radiofónico en inglés. El Dansk Melodi Grand Prix ha tenido momentos más urbanos y modernos (como la candidatura de Fuld Effekt en 2022), pero en general se ha mantenido en terrenos seguros y previsibles. Un nombre como Von Quar supondría un cambio de rumbo: una apuesta arriesgada, sí, pero con un potencial enorme para conectar con toda Europa.
Finlandia – OLGA
Quizá no sea del todo justo decir que no conoces a OLGA. La cantante finlandesa tiene dos temas que superan los 12 millones de reproducciones en Spotify. Y esto es especialmente relevante si tenemos en cuenta que son canciones en finés y que esa cifra duplica con creces la población total del país. OLGA combina un sonido muy moderno con ecos del Eurodance de finales de los 2000, lo que hace que su propuesta resulte familiar y especialmente atractiva para muchos eurofans.
Un buen ejemplo de su estilo es City of Angels. OLGA no pretende reinventar la rueda: lo que hace es perfeccionar un sonido que ya forma parte del imaginario colectivo. Su popularidad ha crecido de forma notable en el último año, así que no sería sorprendente verla aparecer entre los rumores del UMK el año que viene. Sería, como mínimo, una apuesta segura y una muestra más de cómo Finlandia ha sabido cultivar y exportar su talento musical en los últimos años. Quién sabe hasta dónde podría llegar si decidiera dar el salto.
Francia – Acid Arab
Si bien esta vez hablamos de Francia, Acid Arab es un colectivo que podría representar prácticamente a cualquier país. Formado por artistas franco-argelinos con base en París, su propuesta consiste en añadir ritmos electrónicos a sonidos folk tradicionales de distintas regiones del mundo. Combinan techno, acid house y música del norte de África y Oriente Medio con una naturalidad que parece desafiar cualquier frontera.
Este tipo de fusión entre Europa y el resto del mundo es cada vez más común, y suele adaptarse a un público occidental: la música “extranjera” se vuelve más accesible al integrarse con la electrónica europea. Yaktın Beni es un ejemplo perfecto, esta vez con el foco puesto en Turquía y en su identidad musical característica. Ya hemos visto a varios países cantar en francés en Eurovisión (Lituania en 2011 y Países Bajos en 2025), así que… ¿por qué no imaginar a Francia saliendo de su zona de confort y apostando por algo completamente distinto?
Italia – LA NIÑA
Quizá el título de este artículo es algo engañoso: si sigues el Festival di Sanremo, es muy probable que este año hayas oído hablar de la cantante napolitana LA NIÑA. En 2026 presentó uno de sus temas al prestigioso certamen italiano, pero fue rechazada. Eso no la hace menos fascinante; de hecho, debería verse como una oportunidad perdida para Sanremo 2026, que dejó fuera a un nombre potentísimo y a un proyecto artístico que habría dado mucha guerra tanto en la Sala Stampa como en el televoto nacional.
Figlia d’ ‘a Tempesta es el tema con el que LA NIÑA explotó y alcanzó la fama en Italia. Este canto casi ancestral en napolitano se suma a la ola de propuestas neo-folk que están dando visibilidad a lenguas minoritarias dentro del país, un fenómeno que también observamos en España con las escenas en euskera, catalán, gallego o asturiano. En ese sentido, España e Italia son países hermanos: ambos poseen una riqueza lingüística y cultural que, cuando llega a Eurovisión, aporta una variedad y una representación que siempre se agradecen. Ya lo vimos con candidaturas europeas como Fulenn en 2022. Y propuestas como la de LA NIÑA recuerdan lo mucho que aún puede ofrecer esta diversidad.
Noruega – Ella Marie
Ella Marie ganó el Sámi Melodi Grand Prix en 2016 y es, hoy por hoy, una de las cantantes en sami del norte más reconocidas de Noruega. “Reconocidas” es un término relativo, claro: esta lengua cuenta con entre 15.000 y 25.000 hablantes. Pero eso no hace su carrera menos impresionante. En 2017 fundó la banda ISÁK, en 2018 ganó el concurso televisivo Stjernekamp de la NRK y, desde entonces, no ha dejado de componer y actuar. Tras la disolución de ISÁK en 2023, Ella Marie inició su camino en solitario y en 2025 lanzó su primer álbum, consolidando una trayectoria que combina activismo, identidad cultural y una sensibilidad musical muy propia.
Su tema Gii gielista es una crítica directa al desprecio que parte de la clase política noruega ha mostrado hacia el pueblo sami. En cierto modo, evoca uno de los momentos más dignos de la historia de Eurovisión: la actuación de Sverre Kjelsberg y Mattis Hætta en 1980 con “Sámiid ædnan”, que incorporaba el canto tradicional joik en pleno escenario europeo ¿Podríamos ver algo así hoy? Sería un mensaje político, sin duda, pero no sería el primero. En los últimos años, Noruega se ha asociado sobre todo con el pop radiofónico dentro del festival, pero quienes conocen la historia del certamen saben que el país es mucho más que eso. Y artistas como Ella Marie lo recuerdan con fuerza.
Portugal – JÜRA
La cantante portuguesa JÜRA es uno de esos nombres que aparecen constantemente cuando se habla de la escena independiente lusa. Su trayectoria está marcada por la experimentación, la mezcla de influencias y una estética muy cuidada que combina lo urbano con lo onírico. Su música se mueve entre el pop electrónico, el R&B suave y una sensibilidad melódica muy portuguesa. Tendemos a asociar Portugal con baladas y temas de autor pausados, pero JÜRA demuestra que existe una escena mucho más electrónica, moderna y vibrante de lo que solemos imaginar.
Su último lanzamiento, DOU, es una muestra perfecta de lo que la hace tan especial. La producción es minimalista, sostenida por un ritmo envolvente que acompaña una interpretación vocal delicada pero llena de intención. Más allá del tema en sí, lo interesante es lo que representa: la posibilidad de que Portugal apueste con más fuerza por lo electrónico en el futuro. Y no es un detalle menor que JÜRA formara parte del jurado del Festival da Canção 2025, algo que sugiere que su visión musical ya está influyendo (aunque sea discretamente) en el rumbo del país dentro del concurso.
Reino Unido – Sandhouse
Le debemos muchísimo al Reino Unido en términos musicales, no solo por las bandas históricas que todos conocemos, sino también por un panorama indie que rebosa talento. Una de esas bandas emergentes es el dúo londinense Sandhouse, que en apenas un año ha logrado hacerse un hueco notable en la escena y ya supera los 150.000 oyentes mensuales en Spotify con solo siete sencillos publicados. Tanto ellos como muchos otros proyectos británicos beben del indie rock agresivo y emocional de grupos como Nine Inch Nails, Deftones, Wisp y compañía, una influencia que se nota en su sonido crudo y atmosférico.
Su tema Circus es, por ahora, el más escuchado y representativo de su discografía. Poco más se puede decir: aún están en pleno proceso de desarrollo, pero su potencial es evidente. Y escucharles invita a soñar con lo que el Reino Unido podría aportar a Eurovisión si apostara por propuestas así: una combinación de canciones de autor y sonidos Made in UK capaces de eclipsar, poco a poco, a las producciones suecas. Estas últimas son impecables, sí, pero están lejos de reflejar la frenética y diversa escena musical británica.
Suecia – Bavé
La gran mayoría de lectores conoce el Melodifestivalen. Imagina la prototípica canción que arrasaría en cualquier edición: pues bien, lo que hace el artista sueco Bavé es exactamente lo contrario… y lo sorprendente es que funciona a la perfección. Ganador de un Swedish Grammy al mejor álbum de R&B/Soul, Bavé abraza una estética claramente underground, influenciada por Estados Unidos, Reino Unido y la propia Suecia. El resultado es un sonido moderno, pulido y sorprendentemente accesible desde la primera escucha.
Cerramos esta lista de recomendaciones con Anima (Think of You). Si este tema no te suena a Suecia, en parte es una buena señal: significa que Bavé se aleja de lo preestablecido. Pero, por otra parte, los ad-libs que salpican la canción no dejan lugar a dudas: “This is for my people from Sweden”. Esto también forma parte de lo que el país escandinavo exporta, y debería recordarnos que el Melodifestivalen tiene un potencial de renovación casi infinito. Por razones como esta pueden presumir de ser los mejores en el concurso.
Esto es solo el principio. Muy pronto continuaremos con el Volumen II, con otros diez artistas de otros países que también merecen estar en tu radar.
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