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Boicots, juicios y apuestas: Así nació el Giovani de Sanremo

Que el Festival de Sanremo tuviese dos secciones paralelas para diferenciar las primeras apuestas de las discográficas de sus promesas se da oficialmente en 1984, tras la monumental tangana que se formó en la edición de 1982 entre Claudio Villa y Gianni Ravera que acabó en los tribunales con insultos en directo, o la presión de unas discográficas que veían con buenos ojos un Festival organizado por la recién nacida Mediaset
José Antonio Ayala · Fuente: José Antonio Ayala
Publicado el día 15 de diciembre de 2021
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Eros Ramazzotti (curiosando708090)

Boicots, juicios y apuestas: Así nació el Giovani de Sanremo

Gianni Ravera inició su segunda etapa al frente del Festival en 1978 tras la mayor crisis de imagen, prestigio y relevancia -boicot discográfico en 1975 incluido- que llegó a poner en peligro su futuro. Como objetivo principal se puso el de reubicar la kermesse como epicentro a través del cual girase la industria musical como ya lograra en su anterior etapa en los años 60. 

Una máquina de hits que comenzó a arrancar en 1980 gracias al enorme éxito de la vencedora Solo noi de Toto Cutugno, Su di noi de Pupo, Mariú de Gianni Morandi y la sorpresa de Contessa de Decibel, liderados por Enrico Ruggeri. Pero Ravera, como gran hombre de negocios que era, vio en la carencia pasada una virtud y no quiso renunciar por completo al perfil bajo de los artistas que habían pasado por el Ariston en los últimos años.

La idea de hacer un Sanremo de “Zidanes y Pavones” nunca convenció a la industria musical italiana que seguía reticente a soltar a sus estrellas para la competición mientras que la dirección artística amenazó con no aceptar a sus promesas si no enviaban también a sus primeros espadas por lo que la sombra del boicot discográfico de 1975 volvía a planear sobre el Ariston, además de los cantos de sirena de Berlusconi de llevarse la producción de Sanremo a Mediaset. Así que Ravera diseñó para la edición de 1982 una innovadora mecánica del concurso para el que se crearon dos grupos de artistas: Squadra A para jóvenes promesas y artistas de un perfil más bajo que tenían que pasar por una semifinal en las dos primeras seratas y la Squadra B para los artistas consagrados que eran clasificados directamente a la final. 

La polémica surgió cuando Ravera incluyó a Claudio Villa, tres veces ganador de Sanremo, en la Squadra A, esta es, la de los jóvenes y desconocidos, quedando para mayúscula sorpresa de todos fuera de la final por un jurado opaco del que nunca se publicaron sus nombres. Villa acudió al día siguiente al juzgado de guardia de Sanremo a interponer una demanda celebrándose el mismo día de la final de Sanremo una vista rápida que quedó para la historia por los gritos, insultos y golpes entre Ravera y Villa emitidos en directo en televisión.

Vista entre Villa y Ravera

El juez dictaminó que si no publicaban los nombres de los jurados tenía que readmitir a Claudio Villa en la final o, de lo contrario, ordenaba la suspensión de la misma, a lo que Ravera se negó tajantemente alegando que, si readmitía a Villa, tenía que hacerlo con todos los demás eliminados y, a horas de su final, era técnicamente imposible. Finalmente fue el concejal de turismo de Sanremo, Giovanni Giuliano, quien convenció a Villa de retirar la demanda a cambio de realizar un sorteo entre los eliminados para elegir quien actuaba como invitado en la final, saliendo elegido Michele Zarrillo. Zarrillo rechazó cantar en la final, por lo que Villa fue propuesto para ello… declinando también la oferta, a pesar de montar uno de los pollos más grandes jamás ocurridos en el Festival que cerca estuvo de acabar con la final suspendida por orden judicial. 

1982: Claudio Villa - Facciamo la pace

Para 1983, Gianni Ravera remodeló -y complicó- su idea y esta vez dividió el Festival en Gruppo A (jóvenes y desconocidos) y Gruppo B (consagrados). Mientras los ‘B’ eran finalistas directos, los ‘A’ tenían que superar varias rondas previas que se dividían en varios subgrupos de cuatro por cada serata para acceder a la ansiada final. Pero la novedad más importante se daba en la final y es que, al contrario que de 1982 donde los finalistas A y B competían en igualdad de condiciones y en la misma clasificación, esta vez lo hacían por separado estableciéndose una final A y una final B. De cada classifica generale surgían tres superfinalistas que, esta vez sí, competían todos juntos en una superfinal a seis: Tres ‘A’ y tres ‘B’. El sorpresón mayúsculo se dio cuando Tiziana Rivale y Donatella Milani, ambas del ‘A’, se adjudicaron el oro y la plata del Festival, respectivamente, mientras los tres ‘B’ o campioni Dori Ghezzi, Matia Bazar y Toto Cutugno se quedaron con la tercera, cuarta y quinta plaza, con Fiordaliso, proveniente de la ‘A’, acabando sexta. 

Se dio la circunstancia de que Gianni Ravera decidió que para ese festival había que testar el voto telefónico de cara a implementarlo en el futuro. Como prueba que era, no dejaba de ser consultivo, mientras que la votación oficial seguía realizándose a través de las apuestas deportivas del Totip, lo que en España es la Quiniela. La polémica saltó cuando fue filtrado el resultado de aquel televoto, el cual fue sorprendentemente un éxito de llamadas recibidas, a pesar de no ser vinculante, con L’italiano de Toto Cutugno arrasando en la votación… y Tiziana Rivale siendo la séptima del público que, sumado al inexistente impacto en ventas de la vencedora Sarà quel che sarà, hizo de nuevo que las casas discográficas presionaran a Gianni Ravera para encontrar una nueva fórmula de cara a 1984.

1983: Tiziana Rivale - Sarà quel che sarà

Y por fin Ravera dividió el festival en dos categorías completamente diferenciadas: Big y Nuove Proposte, dándose así dos ganadores diferentes de Sanremo con dos trofeos distintos, el histórico León de Oro y el recién creado para la ocasión León de Plata. Para esta primera edición con doble categoría, Al Bano y Romina resultarían vencedores de los Campioni, mientras que un tal Eros Ramazzotti se llevaría la segunda categoría.

Terra promessa inauguraría el palmarés de un Giovani que a partir de entonces viviría una historia convulsa y de supervivencia, repleta de éxitos como los de Pippo Baudo en los 90’ y Carlo Conti en su trienio 2015-2017, experimentos como el de la tercera categoría en 1989, polémicas como las de 1998 y 2019, desapariciones como en 2004, la fiebre de los talents de 2002 e, incluso, la resurrección de los Zidanes y Pavones que se ha narrado en este reportaje para las ediciones de 2005 y 2006, o la cosa extraña que ha ideado Amadeus para esta edición de 2022.

1984: Eros Ramazzotti - Terra promesa

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06/02/2022

Pues espero que continúe como en este año, en el que los Giovani y los consagrados compitan en igualdad, ya que muchas veces los nuove proposte son más interesantes que los consagrados.