KU Minerva: «Mi puesta en escena no es lo que todo el mundo espera»

KU Minerva es una de esas artistas que forman parte del inconsciente colectivo sin haber ocupado nunca el primer plano. Su voz ha puesto banda sonora a muchas pistas de baile durante las últimas décadas gracias a «Estoy llorando por ti», una canción que ha pasado de “generación en generación” y que sigue siendo un tema icónico dentro del dance y la música electrónica de nuestro país. Sin embargo, como ella misma reconoce, su anonimato físico ha sido casi total. “Yo puedo ir a comprar al Mercadona tranquilamente y no me conoce nadie”, confiesa sobre este relativo anonimato que mucho tiene que ver con la época y las circunstancias de su carrera.
Tras su hit internacional, que la llevó incluso al número 3 de la lista Billboard en Estados Unidos, Minerva acabó descubriendo las costuras de una industria poco o nada transparente. “Abres la caja de Pandora y piensas si has estado haciendo el primo”, explica al recordar unos años marcados por contratos opacos y un control inexistente. Su decisión fue clara, tenía que volver a España, dejarlo todo y reconstruirse lejos del foco y de la industria, trabajando “como cualquier persona”, aunque sin renunciar del todo a la música. El resurgir del dance noventero, impulsado por festivales de corte nostálgico y por la llamada de viejos conocidos del sector, reactivó poco a poco esa chispa de ilusión y las ganas de volver a los escenarios. Hasta llegar al Benidorm Fest.
Y lo hace con una canción que conecta directamente con el momento vital que está atravesando. «No volveré a llorar» es un tema que habla de cerrar etapas y dejar atrás el papel de “eterna llorona”. “Llevo 30 años llorando, soy la lágrima de España”, bromea con cierta ironía. Desde la llamada del Benidorm no ha dejado de prepararse, tanto a nivel vocal como a nivel escénico. También escuchando las críticas de quienes aseguran que su sonido es “añejo”. “Dicen que suena a bodega… pues claro, como el buen vino”, responde con rotundidad. Minerva defiende que no se trata de nostalgia, sino de una evolución natural del sonido de los noventa, y recuerda que muchas canciones consideradas hoy himnos tampoco convencieron en un primer momento. “Hay que dejarla cocer, como un buen puchero”, afirma, muy segura de su propuesta.
Una puesta escena para liberarse
De la puesta en escena ha querido adelantar más bien poco. Prefiere no desvelar detalles, aunque sí deja claro que su propuesta se aleja del baile y de lo previsible. “No es lo que todo el mundo espera”, subraya, insistiendo en que el planteamiento escénico está muy ligado al mensaje de la canción: “Va todo muy relacionado con la letra, con liberarse, con elevarse y estar arriba”.
La cantante reconoce que esta propuesta final no coincide exactamente con lo que imaginó en un inicio, pero la puesta en escena diseñada por Sergio Jaén y su equipo la convenció desde el primer momento. “Cuando Sergio nos presentó la puesta en escena final dije… ufff, brutal”, asegura emocionada. Define la actuación como un trabajo pensado al detalle, diferente al resto, que afronta con una preparación vocal exhaustiva y una calma mental absoluta. Tanto que no duda en afirmar que, si el Benidorm Fest tuviera que ser su última actuación, no podría imaginar una despedida mejor.
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