Euroflashback 1973: Eres tú, o cuando una canción se convierte en himno

No fue la que se coronó. Algunos dirán que se erigió en la vencedora moral, e incluso que ejerce como el tercer micrófono de cristal que nunca ha llegado aún a las manos de España. Pero todo eso es lo de menos cuando lo importante es que trascendió. Que la canción va más allá de ser una propuesta de campeonato porque en lo que se convirtió fue en un himno. No hay generación que no conozca, no haya tarareado su estribillo o no se reconozca en Eres tú, en su sonido, en lo que cuenta y en cómo se cuenta. Y gran parte de bendita culpa recae en la voz de Amaya Uranga (Bilbao, 18 de febrero de 1947), entonces alma mater de Mocedades (y hoy de El Consorcio, pero esta es otra prolija historia), que junto a su hermana Izaskun, su hermano Roberto, Javier Garay, José Ipiña y Carlos Zubiaga pusieron en pie el 7 de abril de 1973 al Teatro Municipal de Luxemburgo, donde se celebró el festival gracias al triunfo previo de Vicky Leandros.
El país anfitrión repitió victoria con Anne-Marie David y Tu te reconnaîtras, dejando a cuatro puntos de distancia (129 frente a 125) al grupo vasco, que a su vez condenó al tercer puesto al nuevamente favoritísimo astro británico Cliff Richard (123 puntos). El compositor Juan Carlos Calderón es desde luego el otro responsable de la viralización para la historia de aquella propuesta que se mantuvo como la representación española más votada hasta que en 2022, con un sistema bien diferente y una propuesta rompedora, irrumpió el SloMo de Chanel.
Con Helga Guitton como maestra de ceremonias, la edición número 18 del certamen, donde actuó el popular payaso barcelonés Charlie Rivel, el clown del aullido, como estrella invitada en el interval, introdujo la posibilidad de interpretar el tema en un idioma diferente al del país de origen del cantante, por lo que muchos presentaron sus candidaturas en inglés, un cambio que trataron de aprovechar sin ir más lejos los nórdicos. Era el año en que la delegación que hoy condiciona la participación de varios países –provocando, por ejemplo, la ausencia española– se estrenaba en el evento eurovisivo y, cómo no, no sin polémica. La primera participación de Israel en el festival supuso que, debido a los tristes incidentes ocurridos en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972, su abanderada se viese rodeada de unas rígidas fuerzas de seguridad, especulándose que llevaba un chaleco antibalas bajo su vestido, aunque ella desmintió esta teoría.
Aún bajo el régimen dictatorial, fue el primer certamen emitido en color en España, y donde causaban baja Malta y Austria, llamando la atención lo apretada que quedó una clasificación donde el farolillo rojo, Bélgica en el puesto 17, rascó 58 votos debido a un sistema en el que había dos jurados por país (uno de ellos menor de 25 años y el otro por encima, con al menos diez años de diferencia entre ellos), donde cada uno emitía una votación de entre 1 y 5 puntos a cada canción, última vez que se empleó. Como curiosidad, la dupla española la integraban el ínclito Luis María Anson y el corresponsal de Pueblo en Alemania, José Luis Balbín, buen conocedor del terreno y que hablaba alemán y francés.
El ‘histórico’ matrimonio belga
Alzó el telón la finlandesa Marion Rung con su Tom Tom Tom, que en 1962 ya había liderado a su país con un notable séptimo puesto, mejorando once años después un peldaño, una sexta plaza que fue la mejor para los fineses hasta el éxito de Lordi en 2006. Fue su trampolín para catapultarse en otros festivales como el de Sopot y en varios rincones de Europa como Alemania o la propia España.
Peor le fue al matrimonio belga Nicole & Hugo con su Baby, Baby, pero la cadencia de sus movimientos enfundados en aquellos trajes azules les colocan siempre en todo recap que recuerde momentos memorables que hoy serían meme. Contrajeron nupcias en 1971, participando en Canzonissima, preselección que ganaron con el tema Goeiemorgen, morgen (Buenos días, mañana), pero una semana antes de su marcha al festival Nicole enfermó de ictericia y tuvieron que ser reemplazados por Jacques Raymond y Lily Castel, que no llegaron a grabar la canción. Sí lo hicieron, sin embargo, ellos convirtiéndola en su primer éxito. Dos años después conquistaron el rebautizado Eurosong, donde acudieron además con otra canción que no rascó puntos pero sí con ésta que le hizo ser iconos. En 2004 volverían a intentarlo con Love Is All Around, pero no consiguieron pasar a la final. En 2005, en un derroche de su capacidad de reírse de sí mismos, aparecieron con sus trajes de 1973 en la gala Congratulations, celebrada en Copenhague, para conmemorar el 50.º aniversario de Eurovisión.
Más desapercibido pasó en suelo luxemburgués, tras cinco años consecutivos compitiendo en el Festival da Cançao, el luso Fernando Tordo con Tourada (puesto 11), donde denunciaba de forma metafórica la dictadura salazarista que caería derrocada un año después, así como la decrépita sociedad snob de la época. Dos escalones por delante quedó la alemana, danesa de nacimiento, Gitte y su Junger Tagg. Venía de intentar representar a Dinamarca en Eurovisión 1962 con la canción Jeg snakker med mig selv, pero fue descalificada porque Sejr Volmer- Sørensen, su compositor, había silbado la canción en el comedor de la televisión danesa. Pero una década después se consolidó como una de las cantantes europeas más exitosas manteniendo sus canciones casi siempre en las listas de sendos países. Hasta la séptima posición se encaramó la banda noruega Bendik Singers con It’s Just A Game. Un año después acudiría en solitario una de sus miembros mientras el resto del cuarteto le hacía los coros. Justo por debajo quedaría la monegasca Marie con Un train qui part, y a quien perdimos con solo 41 años en 1990 tras haber padecido leucemia.
El himno atemporal
Y fue justo después cuando sonó, aquí sí como un ciclón y para todo el segmento poblacional, la cálida voz de Amaya Uranga y el empaste coral de todo Mocedades. La anécdota residió en que un espontáneo gritó justo cuando el grupo salió al escenario. «Un manager que teníamos entonces, que era Emilio Santamaría padre, por la cosa de tranquilizarnos dijo ¡Aupa El Erandio!«, evocaba ella. Muchos habrán olvidado una polémica que, mirando por el retrovisor, es una simple anécdota. Eres tú fue acusada de ser un plagio de la canción yugoslava de 1966, Brez Besed, interpretada por Berta Ambrož, pese a lo cual no fue descalificada. Eres tú fue grabada en varios idiomas, como inglés (Touch the Wind), francés (C’est pour toi), alemán (Das bist du) , italiano (Viva Noi) o euskera, y hasta formó parte de las listas musicales norteamericanas.
En resumen, ocho millones de discos vendidos –un millón de ellos en Estados Unidos–, 126 versiones oficiales en 16 idiomas y número uno en toda Europa y países tan dispares como Vietnam y Angola. En 2004 resultó elegida en Países Bajos como el mejor tema de la historia del festival, y durante la antes citada gala del 50 aniversario se pudo ver al público en pie ovacionando a la intérprete vizcaína, tremendamente emocionada y arropada por Carlos Zubiaga y José Ipiña. Un pequeño golpe de fortuna habría cambiado la historia pero Reino Unido, buscando evitar que les pasara como ante Massiel en 1968, votó a España a la baja. Mocedades llegó a ponerse en cabeza con 125 puntos, frente a los 111 que tenía Luxemburgo, pero los votos de Francia e Israel decantaron la balanza.
Eres tú era un single del disco Mocedades 4, hoy en día decenas de veces versionada y traduciendo la letra a lenguas tan lejanas como el finés, el afrikaans o el vietnamita, con algunas valientes incursiones en otros géneros, unas más serias que otras, que no vienen sino a confirmar que estamos ante un clásico popular que ya es parte del patrimonio musical universal. Las credenciales del grupo son incontestables: más de 25 canciones en el número 1 de las listas de éxito, millones de discos vendidos en todo el mundo, más de cincuenta años cantando, todo ello coronado por un Grammy Latino, concedido de forma nominal a todos y cada uno de los miembros de El Consorcio, heredero (uno de ellos) del legado de Mocedades. Y aquí llega la diatriba que se puede repasar en el documental Eres tú: de Mocedades a El Consorcio, que describe los avatares de un grupo que a fecha de hoy tiene, en resumen, el siguiente escenario.
Batalla por el legado
Dos grupos con representantes de Mocedades que estrenó la canción compiten en los escenarios aunque solo uno de ellos tiene la marca registrada. Si en el año 1993 el grupo solo lo formaban Izaskun Uranga y Javier Garay, desde 2014 hay dos bandas con el mismo nombre. Una está formada por Izaskun e Idoia Uranga, José Miguel González, Rosa Rodríguez, Toni Menguiano y José María Santamaría. Y la otra está configurada por Javier Garay, Luis Hornedo, Aitor Melgosa, Icíar Ibarrondo y Belén Esteve. Y el tercero en discordia es su heredero pero piedra angular, El Consorcio, con Amaya (que rompió amarras en 1984, siendo sustituida por la desaparecida Ana Bejarano), Estíbaliz (que junto al ya fallecido Sergio Blanco acudió posteriormente a Eurovisión), Iñaki Uranga y Carlos Zubiaga. La intrahistoria no está exenta de pleitos y cuestiones jurídicas que dan para una biblioteca nacional cuando, en verdad, solo importa el legado musical y canciones míticas como Tómame o déjame, Secretaria o Amor de hombre y Maitechu mía, grabadas a fuego en el cancionero popular, algunas de las cuales hay que entenderlas y escucharlas con los ojos de aquel momento. El conflicto de legitimidades entre los tres grupos escapa a la leyenda.
La memoria nos devuelve también a que ni siquiera el Eres tú de Calderón iba a ser la opción eurovisiva ya que la candidata elegida era la canción Gitano, hasta que, según cuentan los coetáneos de la época, la mujer de Adolfo Suárez, Amparo Illana, la descartó. En paralelo, el acontecimiento que propulsó la carrera de Mocedades, es algo que no entusiasmaba de entrada a la propia Amaya, para quien «Eurovisión no me parecía que fuera un concurso, todo me parecía muy chapucero. Ganaba quien ellos querían. La canción que ganó y cantó esa chica [la luxemburguesa Anne-Marie David], triste como ella sola, era terrible, terrible», llegó a asegurar. Hoy en día, cuando se da la ocasión, sigue llenando escenarios en la medida que se lo permite la salud. «Como una mañana de verano, como una sonrisa, eres tú. Así, así, eres tú…» Y luego llega ese giro en la voz que nos sigue erizando la piel.
Normal que pocos se acuerden del suizo que actuó a continuación, Patrick Juvet, pese a entonar Je vais me marier, Marie con su imponente físico, y que falleció en Barcelona en 2021, donde fijó su residencia desde 1998, después de unos años 80 en los que sufrió una época de decadencia financiera y personal, llegando a situaciones de depresión y alcoholismo. Peor le fue al yugoslavo Zdravko Čolić, penúltimo con Gori vatra (El fuego arde), lo que no le impidió gozar de una impresionante carrera; o al italiano Massimo Ranieri (puesto 13), que ya había participado en 1971, siendo quinto con L’amore è un attimo, aunque esta vez decepcionara con Chi sarà con te. Música, cine, teatro… su archivo acumula con todo innumerables éxitos artísticos.
La voz de cristal
Tras él apareció la anfitriona Anne-Marie David, la voz de cristal, con el tema Tu te reconnaîtras, compuesto por Claude Morgan y Vline Buggy. Su magnífica actuación otorgó la cuarta estrella del palmarés del Gran Ducado y la segunda consecutiva. El single fue número 1 en Valonia, #2 en Países Bajos y Noruega, #6 en Flandes, #7 en Suiza y #40 en Alemania y gozó de una gran popularidad, en su versión original o en las realizadas por artistas locales, en otros países como Checoslovaquia, Finlandia, Polonia o Turquía. Curiosamente, un año antes, había formado parte en la final nacional francesa con Un peu romantique que se quedó en tercera posición. A posteriori, el fracaso comercial de su música en inglés puede ser la razón por la que dio un volantazo a su carrera y centró su actividad profesional en Oriente Medio, especialmente en Turquía. Anne-Marie decidió volver al festival en 1979, en esta ocasión representando a su país natal. Su elección fue de lo más curiosa, pues se presentó a la preselección gala cuya semifinal se grabó pero no se emitió debido a una huelga de la Sociedad Francesa de Producción. La TF1, entonces, canceló el proceso de selección y un jurado experto seleccionó la ganadora entre los 14 semifinalistas. Su canción Je suis l’enfant soleil en Jerusalén logró el tercer puesto con 106 puntos. Recientemente, fue una de las invitadas de honor del Luxembourg Song Contest 2024, la primera edición de la final nacional luxemburguesa con la que el país regresó a la familia eurovisiva tras 31 años de ausencia.
Por su parte, el dúo sueco Nova & The Dolls se conformó con el quinto puesto con You’re Summer tras venir de triunfar en el Melodifestivalen bajo el nombre Malta y donde un cuarteto llamado ABBA quedó tercero (el resto es Historia con mayúsculas). El holandés Ben Cramer se perdió en la parte baja de la tabla con De oude muzikant, lo que tampoco afectó a su ingente carrera en el cine y la música; mientras que la irlandesa Maxi se consoló con la décima plaza de su Do I Dream? tras protagonizar uno de los episodios de tensión más memorables al negarse a actuar por estar en desacuerdo con los arreglos orquestales preparados para la ocasión, por lo que la RTE tuvo que avisar urgentemente a la cantante Tina Reynolds para que sustituyera a Maxi, que al final cedió, lo que obligó a recompensar a su preparada sustituta con ser abanderada al año siguiente.
A Cliff Richard le sigue frenando España
Entre tanto, el británico Cliff Richard tropezó en la misma piedra, esta vez con la canción Power To All Our Friends, tras años de ser un ídolo de masas y público joven junto a The Shadows. El jarro de agua fría vivido cinco años antes con Congratulations frente a la Tanqueta de Leganitos volvió a sufrirlo en sus propias carnes, aunque a lo largo de su extensa carrera ha vendido más de 21 millones de discos, siendo el tercer artista con mayores ventas en el Reino Unido, detrás de The Beatles y de Elvis Presley.
Por su lado, la francesa Martine Clémenceau pasó con más pena que gloria con su Sans toi, al tiempo que la israelí Ilanit cerraba la gala, no por casualidad, con Ey Sham y un cuarto puesto el primer año con directoras de orquesta (Monica Dominique por Suecia y Nurit Hirsh por Israel). Bajo unas medidas de seguridad excepcionales, la policía luxemburguesa tenía orden de disparar si se producía cualquier imprevisto en el escenario, un espontáneo a lo Jimmy Jump se habría considerado un terrorista. Estaba reciente la matanza en los Juegos de Munich y la cantante hebrea estuvo vigilada en todo momento. El comentarista de la BBC, Terry Wogan (estaría en activo hasta 2008, coetáneo de Uribarri) recordaba que el público estaba advertido de que en plenas actuaciones no podía ir al servicio ni levantarse por si la reacción de un agente podría acabar con una bala perdida.
1973, un salto por los aires
1973 fue un año crucial marcado por la crisis del petróleo (embargo de la OPEP), que disparó los precios, causando inflación y desempleo, y marcando el fin del auge económico de posguerra en Occidente. En la Guerra del Yom Kippur (Oriente Medio), Egipto y Siria atacaron a Israel, en una escalada del conflicto árabe-israelí, mientras en Chile Augusto Pinochet derrocaba a Salvador Allende, instaurando una dictadura militar y reprimiendo a opositores como Víctor Jara y Pablo Neruda, quienes murieron ese año. El escándalo Watergate profundizó la crisis política en EE.UU. bajo la presidencia de Richard Nixon. Al tiempo, se ponía fin a la guerra de Vietnam, se realizaba la primera llamada desde un teléfono móvil, se inauguraba el World Trade Center en Nueva York y Elvis Presley daba su famoso concierto vía satélite.
En España, aunque la dictadura se mantenía, se vivía una creciente oposición obrera y social, y el país experimentaba la transición hacia la modernidad. Se continuaban los juicios y la represión contra opositores, como el llamado Proceso 1001, y justo antes de acabar el año moría en atentado el entonces designado presidente del Gobierno del régimen, Carrero Blanco.
Nace Informe Semanal y fallece Nino Bravo
Fue un curso de luto en las artes con la muerte del pintor Pablo Picasso, el poeta Neruda, el novelista Tolkien, el actor Bruce Lee, el cantante Nino Bravo, el violonchelista Pablo Casals. Por contra, venían al mundo el cantante Miguel Poveda, el escritor Unai Elorriaga, la diseñadora Vicky Martín Berrocal, la actriz Tori Spelling, las presentadoras Adela González y Toñi Moreno, el futbolista Fabio Cannavaro, la tenista Mónica Seles, el actor porno Nacho Vidal o la vencedora ucraniana de Eurovisión 2004 Ruslana, además de Verka Serdyuchka. Y un icono televisivo, Belén Esteban.
La ceremonia de los Oscar de ese año que premiaba a las obras del ejercicio precedente estuvo marcada por el boicot de Marlon Brando hacia la Academia al enviar a Sacheen Littlefeather para explicar por qué el actor no iba a recoger el Premio al Mejor Actor por El padrino, Mejor Película del año con solo tres estatuillas, siendo el segundo en rechazar el premio después de George C. Scott. Cabaret, la adaptación de Bob Fosse del musical de Broadway y con Liza Minnelli triunfal, estableció el récord de mayor cantidad de trofeos ganados sin conseguir el de mejor film. Fue la única vez que Michael Jackson apareció en esta ceremonia del cine, cantando la canción Ben.
Deportivamente, España se colgaba una histórica plata en el Eurobasket tras caer ante Yugoslavia y relegando al bronce a la Unión Soviética, mientras Luis Ocaña ganaba el Tour de Francia. El Ajax de Amsterdam dominaba la escena futbolística europea y el Atlético de Madrid la doméstica, con el portugués Eusébio erigiendose en Bota de Oro.
Sobre la pantalla de 625 líneas, Los Payasos de la Tele inauguraban su Gran Circo en TVE, todo un fenómeno social no solo para los más pequeños, con la familia Aragón al frente, y se estrenaba el programa televisivo más longevo en nuestro país, Informe Semanal. A millones (quien pudiera disponer de receptor) se veían series como Si yo fuera rico, El chavo del 8, Colombo, La Pantera Rosa o Kung Fu o concursos como El millonario. Se emitía además la película rodada para televisión Juan Soldado, de Fernando Fernán Gómez, premiada en el Festival de Praga.
Musicalmente, a la pérdida de Nino Bravo, quien muere en un fatídico accidente camino a Valencia con solo 29 años, cuando Libre era una melodía omnipresente, presenciábamos el surgimiento de grupos como AC/DC, Kiss o los Chichos mientras la separación llegaba a The Doors. Sabíamos lo que era Amor, Amar en palabras de Camilo Sexto, que nos descubría América, América, y quiénes eran Charly, de Santabárbara, o Eva María, de Fórmula V. Tony Ronald nos dejaba la llave de su puerta, Los Puntos nos cantaban Cuando salga la luna, y ya despuntaban Rosa León, Juan Pardo y Julio Iglesias. Internacionalmente triunfaba Pink Floyd y reinaba la voz profunda de Demis Roussos, a la vez que Elton John encendía su Candle in the Wind.
Pero lo que el viento no se llevó fue eso que era como una promesa (toda una declaración de intenciones): eres tú, eres tú…
Conversación
Como muchos, y como alguno de los miembros de Mocedades de la época consideran, seguramente con Gitano, canción de más calidad e impacto que el Eres tú, estaríamos hablando de la tercera victoria española en el festival. Para mi, la mejor canción de la velada fue Suiza y la inolvidable cancion de Patrick Juvet, todo un icono de la época.
Los resultados son los resultados. Vencedora moral o no, como Betty Missiego, no se alzó con el triunfo y los “micrófonos de cristal “ siguen siendo dos. Otra cosa es el éxito posterior, como el de Modugno tras un estrepitoso fracaso en el concurso.