16 de julio de 1986: «TVE no participará en el Festival de la OTI a celebrar en Santiago de Chile por razones obvias»

RTVE fue una de las televisiones fundadoras del desaparecido festival de la OTI en 1972, cuya puesta de largo tuvo lugar en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Madrid, y también una de sus principales promotoras, organizándolo hasta en seis ocasiones, tres de ellas consecutivas en el Teatro Principal de Valencia entre 1992 y 1994, y participando en todas y cada una de sus ediciones, salvo una: 1986.
Hace 40 años, concretamente, el 16 de julio de 1986, se envió desde Prado del Rey un telegrama a la Organización de Televisión Iberoamericana que rezaba así: «TVE SA no participará en la próxima edición del Festival de la OTI a celebrar en Santiago de Chile por razones obvias.»
La orden llegó directamente de Moncloa y fue ejecutada por el entonces Presidente de RTVE, José María Calviño, también responsable directo de la elección interna de Remedios Amaya para Eurovisión 1983 y su degradación a La 2 a partir de 1984. Su apellido ha permanecido ligado a la política, pues su hija Nadia Calviño fue Ministra de Economía entre 2020 y 2023. La «razón obvia» a la que Calviño padre hacía referencia era, por supuesto, la Dictadura Militar de Augusto Pinochet.
El Director de la radiotelevisión pública, Ramón Criado, fue más elocuente que su superior, afirmando a posteriori en una entrevista radiofónica que «Desearíamos que el resto de participantes en el festival de la OTI secundasen la actitud de TVE y no asistieran a un certamen que tiene como escenario un estado en el que permanentemente se transgreden los valores de la libertad y de la democracia». «El sentido común no aconseja a la televisión de un país democrático participar en cualquier manifestación cultural que tenga como sede una nación en la que el régimen gobernante conculque, permanentemente, los derechos humanos».
Despues de acoger La OTI 1985 en Sevilla, la retirada en 1986 apenas tuvo repercusión en los medios de comunicación nacionales. Lo cierto es que el festival iberoamericano nunca tuvo la misma popularidad en España que Eurovisión, a pesar de que los resultados en la clasificación eran mucho mejores o, quizá, por eso mismo. Los éxitos más o menos habituales en La OTI, desde una posición dominante en lo musical y lo televisivo, dejaron de interesar muy pronto a la audiencia española, que sí seguía con mucho más interés y emoción el festival europeo, con cierto complejo de inferioridad que ha llegado hasta nuestros días.
Sí encontramos, no obstante, algunos recortes de prensa, principalmente en periódicos conservadores y regionales. Faustino F. Álvarez escribía en el Ideal de Granada que «Las ‘razones obvias’ a las que alude la nota de la televisión estatal son, más bien, cuestionables. Se trata de un festival que tiene como finalidad la difusión de un espectáculo musical en la comunidad iberoamericana de naciones. Y, puesto que TVE pertenece a la institución organizadora, tiene el compromiso de colaborar, en la medida de sus posibilidades, al éxito del acontecimiento». «Uno piensa que la presencia de España en el festival de la OTI, en Chile, constituiría una buena oportunidad para manifestar la solidaridad con el pueblo chileno y hacer sonar un canto a la lucha por la soberanía del pueblo frente a los tiranos».
La elección como sede de la capital chilena había sido respaldada por los miembros del organismo iberoamericano, ya que desde 1981 y a diferencia de Eurovisión, el ganador no asumía la siguiente edición, sino que la sede se decidía por sorteo o por ofrecimiento de las televisiones con mejor posición económica. Esta, además, no era la primera vez que la fiesta de la música latina se celebraba en un estado autoritario, pues desde su propio origen en la España franquista de 1972, hasta Santiago de Chile en 1978 y 1986, pasando por Belo Horizonte en 1973 o Buenos Aires en 1980, el festival encalló en varias dictaduras, pero sí era la primera ocasión que esto coincidía con un gobierno socialista en nuestro país.
Tras la segunda victoria electoral de Felipe González, el PSOE renovó la cúpula de RTVE y José María Calviño fue reemplazado por Pilar Miró que asumió la presidencia el 20 de octubre de 1986. El nuevo equipo supo entonces que nadie más se había sumado al boicot y la organización del festival pidió a la pública que reconsiderara su postura, afirmando que un total de 20 países iberoamericanos, de Chile a Nicaragua, independientemente de su signo político, iban a acudir a la cita con «normalidad». Miró, de este modo, se mostró favorable a evaluar de nuevo la situación, pero la primera consecuencia del cambio de postura se produjo en casa con la dimisión del hasta entonces Jefe de Programas Musicales, Ángel Luis Ramírez.
La OTI 1986 se iba a celebrar menos de un mes después, el sábado 15 de noviembre, y el escaso margen de maniobra impidió que, finalmente, cristalizara la presencia de España que, incluso, llegó a tener apalabrado un representante, Bertín Osborne, tal y como recogió en una breve nota El País. La XV edición del festival iberoamericano, así, pasó a la historia como la única ocasión en la que RTVE se ausentó de uno de sus dos grandes festivales. Hasta ahora. TVE tampoco emitió la gala, ni en directo ni en diferido, sustituyéndola en la parrilla por una comedia musical, pero sí envió como gesto de buena voluntad una delegación a Chile, encabezada por el nuevo Director de Relaciones Internacionales, Jesús Picatoste, y el Subdirector del mismo departamento, Eduardo Gavilán, quienes asistieron a distintas reuniones de carácter técnico, así como a la presentación de nuevas producciones de la empresa.
Y a La OTI 1986 todavía le esperaba un drama más. Después de la actuación de Estados Unidos y a falta de salir Uruguay y la debutante Canadá, se produjo un apagón durante aproximadamente un cuarto de hora debido a la explosión de una bomba en una torre eléctrica. El atentado fue reivindicado por el Frente Manuel Rodríguez en protesta por el régimen de Pinochet. Lo que hoy conocemos como un «cero energético» no solo afectó al Teatro Municipal donde se realizaba el concurso, sino a toda la capital y a otras grandes ciudades como Viña del Mar. La competición y su emisión, tras unos minutos de incertidumbre, pudo seguir adelante con su escaleta.
Curiosamente, Estados Unidos se proclamó ganador de la velada con el tema Todos interpretado por la puertorriqueña Damaris Carbaugh, el uruguayo Eduardo Fabiani y el estadounidense de origen hondureño Miguel Ángel Guerra. México fue segundo con De color de rosa de Prisma y Argentina completó el podio con A ti no te ha dicho de Hugo Marcel. La antigua SIN, o lo que es lo mismo, la actual Univisión, se hizo de este modo con la primera de las dos estrellas de su palmarés, aunque la canción pasó absolutamente desapercibida a nivel comercial y popular.
Un año después, la RTP portuguesa asumió por primera vez la organización de La OTI y TVE volvió al festival por todo lo alto, enviando a Lisboa a una de las mayores estrellas del momento: Vicky Larraz. La artista madrileña compitió con la canción Bravo samurái, el primer single de su segundo álbum en solitario, Siete noches sin ti, y probablemente la abanderada patria más recordada junto a Latino de Francisco, triunfador en 1981. España, en la capital lusitana, se hizo con una medalla de bronce, mientras que el oro se lo llevó Venezuela con Alfredo Alejandro y La felicidad está en un rincón en tu corazón.
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