Tan sólo quiero más de ti RTVE

El primer día de febrero de este año, el primer canal de TVE emitió el programa en el que se seleccionaba la candidatura que representará en mayo a España en Eurovisión. No voy a verter aquí ningún adjetivo calificativo acerca de la realización, sonido, producción entre otros aspectos de “Objetivo Eurovisión”, sólo hay que darse […]
Publicado el día 03 de diciembre de 2020
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Tan sólo quiero más de ti RTVE

El primer día de febrero de este año, el primer canal de TVE emitió el programa en el que se seleccionaba la candidatura que representará en mayo a España en Eurovisión. No voy a verter aquí ningún adjetivo calificativo acerca de la realización, sonido, producción entre otros aspectos de “Objetivo Eurovisión”, sólo hay que darse una vuelta por las webs especializadas en Eurovisión y por las críticas publicadas en diferentes medios digitales de todo tipo para conocer lo que opinamos muchos sobre el mismo, sino hacer una serie de “reflexiones” a modo de carta abierta a quien corresponda sobre lo que debería ser, y no es, Eurovisión para el antiguamente denominado Ente Público. 

Marca España

Que el ESC es uno de los grandes eventos de la escena internacional lo sabe casi todo el mundo, también RTVE, el formato vincula a los países con sus candidaturas y hacer un buen papel sirve para aportar opiniones favorables hacia ese país, especialmente desde el punto de vista de la música y el espectáculo. A nadie le gusta quedar mal, sino vean las reacciones sobre los pésimos puestos conseguidos por Francia, Reino Unido y Alemania. Escoger un buen tema está relacionado con que los compositores y los artistas del país quieran participar en el evento y para ello es muy importante su prestigio y difusión. Así pues, si RTVE decide escoger la candidatura española mediante una selección pública debe mimar el formato, es decir, hacer un producto de calidad excelente y que tenga la mayor difusión posible de forma que todos los compositores y artistas quieran exponer sus obras en ese escaparate.

Servicio público

RTVE es un servicio público que tiene como una de sus obligaciones promover la cultura, entre cuyas expresiones se encuentra la música, más teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra nuestra otrora exitosa industria. El “producto” Eurovisión es un magnífico instrumento que tiene esta televisión pública para ayudar a impulsar este sector más allá de los poco arriesgados programas musicales que ofrecen las emisoras privadas y abriéndose a un público más amplio del que pueden alcanzar los concierto de Radio 3.

Eficiencia y excelencia

Sabemos que estamos en tiempos en los que se busca la eficiencia de los recursos públicos, por ello no reivindico, ni creo necesario, que se realice un despliegue en medios que sea inasumible desde el punto de vista económico, sino que se invierta responsablemente en un producto cultural que tantos beneficios puede aportar a la sociedad española. Eso significa destinar al proceso de selección de la candidatura española en el ESC los medios necesarios para obtener un producto del que podamos sentirnos satisfechos, y no me refiero solamente a nuestra representación, que probablemente sea buena si todo lo demás funciona, sino a la apuesta de TVE por tratar Eurovisión como uno de sus barcos insignia tal como las emisoras privada hacen con los suyos. Para llevar a cabo este propósito la cadena de Prado del Rey debería incentivar y utilizar el talento propio que hay en la casa, implicar a los sectores interesados (autores e intérpretes, industria musical, medios especializados, eurofans,…) y realizar una inversión económica como la que destina a otras producciones como series o transmisiones deportivas.

No a la improvisación

Y por último, la cadena pública debe planificar el proceso de selección con mayor antelación, casi al finalizar el ESC del año en curso, fijar claramente las reglas y dar la mayor difusión y transparencia posible a las mismas, comenzar a organizar y producir el programa, gala o evento desde antes de las navidades, un tiempo suficiente para realizar una producción excelente, así como dedicar grandes esfuerzos y programar convenientemente su promoción tanto con medios tradicionales como con los nuevos.

 

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