ESC 1984: EL FESTIVAL DE LOS MALDITOS

En 1983, Luxemburgo se vio sumida en un inexplicable letargo de más de una semana. Quedó absolutamente paralizada. Pasado un tiempo, y tras despertarse del más profundo sopor, algunas mujeres quedaron embarazadas a la vez, dando a luz meses más tarde, ya en 1984, a una serie de niños y niñas, todos rubios. Estos bebés […]
Publicado el día 03 de diciembre de 2020
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ESC 1984: EL FESTIVAL DE LOS MALDITOS

En 1983, Luxemburgo se vio sumida en un inexplicable letargo de más de una semana. Quedó absolutamente paralizada. Pasado un tiempo, y tras despertarse del más profundo sopor, algunas mujeres quedaron embarazadas a la vez, dando a luz meses más tarde, ya en 1984, a una serie de niños y niñas, todos rubios. Estos bebés crecieron a una rapidez infrahumana hasta hacerse adultos en un “plis plas”. 

El 5 de mayo, fecha de la celebración del festival de Eurovisión, decidieron presentarse en sociedad acudiendo al evento. Allí acudieron: The Herrey's, Dolie De Luxe, Belle and the Devotions, Hot Eyes, los rubiales que acompañaron a la pelirroja Linda Martin, Ida, Mary Roos, el rubiales del coro de Kirka y la cantante solista de Suiza. Todos ellos eran hieráticos, de mirada perdida, emanaban todos unas irradiaciones negativas impresionantes. Eran de lo más repelentes que se puedan ustedes imaginar.

La maldad anidaba en su interior. Los más repelentes fueron los primeros en salir al escenario de Luxemburgo. Se llamaban “Herrey's”. Los tres salieron de la misma panza. Tres trillizos de espanto. Carola se quedó corta el año anterior. ¡Y miren que llega a ser repelente por sí sola! Pero estos se llevaban la Palma. Ni Christopher Reeve, el protagonista de “Supermán”, pudo con ellos, y al final se llevaron el gato al agua. 

Las “De Luxe”, para qué hablar. Para matarlas a las dos también, gritando y pegando alaridos como locas, la más chiflada era la del pelo largo que meneaba el culo como una descosida. Lo raro del caso fue que estas estuvieron mucho más divertidas que los Herrey's, y su numerito resultó más original (dentro de lo que cabe). 

Las tres extraterrestres inglesas eran de plástico. No sé cómo sería la madre que las parió durante el letargo y su posterior embarazo y parto, pero parecían prefabricadas. Tres mujeres artificiales paridas y disfrazadas para la ocasión. En el escenario destrozaron la canción que presentaron, Love Games, que no estaba nada mal.

Y, ¡quien nos iba a decir, que el matrimonio de horteras daneses formado por Soeren Bundgaard y Kirsten Sigaard, eran dos alienígenas! Ya me extrañaba a mí. Sospechaba yo que ese diente que le falta a Kirsten Sigaard era algo extraño. En sus tres fantasmagóricas apariciones por el festival apareció sin el diente. Yo pensaba que esta mujer no tenía tiempo de ir al dentista, pero al final ha resultado ser que no era una mujer, sino una extraterrestre a la que también parieron después del extraño letargo al que fue sumida la ciudad de Luxemburgo. Ella misma acudió embarazada de nuevo, en sus otras dos horrendas participaciones en el festival: en 1985 y en 1988 ( a las dos columnas anteriores respectivas les remito de nuestra particular Nave del Misterio).

Mi idolatrada Linda Martin con su cabellera roja, nos obsequió con una espectacular actuación, e interpretando el mejor tema enviado por los irlandeses en todas sus participaciones (aunque pienso que están bastante sobrevalorados en general, todo hay que decirlo). Acompañaron a Linda Martin tres coristas entre los que destacaron dos gemelos rubiales. No destacaron mucho en la actuación, pues se encontraban separados de ella, pero durante las votaciones se lo pasaron pipa. Los dos gemelos fueron como un adelanto a lo que se nos vendría encima en los años 2000, con aquellas dos repelencias llamadas Jedward. La canción que defendió Linda Martin iba algo así como de viajes, y de encontrar el amor por ahí rodando por aeropuertos. Y yo, que soy viajera empedernida, tengo a Linda Martin y a Terminal 3 en los altares.

Ida se llamaba la niña rubia que representó a Yugoslavia. Ida parecía que estaba ida. Como si se encontrara todavía sumida en el letargo, como drogada, junto con su compañero de voz ronca, Vlado. Esta era su tercera espectral aparición en el festival. Ida tuvo anteriormente otra vida pasada: ya reperesentó en el ESC a su país en 1982 como miembro del grupo Aska, y el año anterior, 1983, acompañando a otro repelente histórico, Danijel y su Dzulie. Ida salió con un atuendo negro que no le pegaba ni con cola. Ida y Vlado estaban como adormilados, no se creían su melodiosa y agradable canción. Como ya digo, Ida y Vlado estaban idos.

Mary Roos era otra zombi reencarnada. Salió por primera vez en 1972. Y aquí la volvieron a parir, tras el letargo, enseñando una facha muy distinta a la de 1972. Es un misterio que los títeres alemanes (que no sé quiénes serían) escogidos por la televisión alemana para dar sus votos, no le dieran ninguno a la canción española. Mary Roos creció y maduró mucho más rápido en esta resurrección que el resto de sus rubios compañeros: ya aparentaba tener el día del festival 500 años de edad.

Una locuela rubia acompañó en los coros al finlandés Kirka. Ladraron y vociferaron el tema Hengaillaan, que no sé qué significa en cristiano. Era una opereta descafeinada. Pero les fue mejor que al turco Cetin Alp y sus compinches el año anterior en Münich. Kirka, creo que ya falleció, y hay que reconecerle que su cabaret almodovariano pasara a la historia de la Eurovisión de la década de los '80. Dicen por ahí que la rubia alocada del coro, después del festival se dedicó a apacentar renos en la Laponia finlandesa y a plantar y recolectar remolacha.

Y ya para acabar con nuestro recorrido extraterrestre del '84, comentar la actuación de la alienígena que representó a Suiza. Este país es tan aburrido que hasta se vislumbra en sus canciones y en la apariencia de sus habitantes. En tan solo un año de vida, desde que la parieron, la representante de Suiza ya estaba hecha toda una monja. Se espabiló un poco más para el festival, y decidió vestirse de rojo: la monja de rojo. Tras el sepelio, ella y los dos muermos que la acompañaban decidieron volver a la tumba y seguir durmiendo el sueño eterno. Allí siguen, parece ser. ¡Menos mal!

1984, es uno de mis años favoritos en Eurovisión. Primero, porque la actuación española quedó bien clasificada, y segundo, porque aquí se encuentran tres de mis canciones preferidas de toda la historia del Eurofestival: Terminal 3, de Linda Martin; I treni di Tozeur, de Franco Battiato; y Silencio e tanta gente, de María Guinot. Me voy a detener con I treni di Tozeur. Desbancada del podio por los horribles niños “malditos”, esta canción era también una canción de otro mundo. De otro mundo totalmente en las antípodas de lo que es Eurovisión. Aún más espectacular fue la interpretación de Alice, la compañera de Battiato, con su voz profunda y su presencia.

El tema es extrañísimo, y a la vez profundísimo y místico. Battiato ha comentado en alguna entrevista que fue inspirado por un viaje que hizo a Túnez y su visita al lago salado de Tozeur, al sur del país, con sus oasis y sus espejismos místicos. Pero, también he escuchado y leído en algunos medios que en realidad, detrás de la canción se esconde una crítica política al colonialismo y a la guerra de Argelia en su independencia contra Francia. Los franceses, que de tontos no tienen un pelo, obligaron a sus marionetas en plató a que no le dieran ni un solo voto a Battiato. De hecho, pocos le votaron; sin embargo, los pocos que lo hicieron (entre ellos los títeres españoles, entre los que se encontraba la ex-presentadora y monitora de gimnasia Eva Nasarre) le dieron puntuaciones altas. De ahí su injusto quinto puesto final, pues debería haber quedado el primero.

Amo profundamente a Battiato (incluídas sus orejas y su nariz) y toda su discografía. Amo también a Alice, su voz, su presencia. Ambos están ya mayorcitos, especialmente él. I treni di Tozeur está ahora más vigente que nunca, con eso de las pateras mortales cruzando el Mediterráneo, solo que Franco Battiato hablaba de trenes a la deriva, no de pateras.

Silencio e tanta gente se encuentra en la misma línea que la canción italiana. María Guinot salió tocando el piano y acompañada de Dulce Pontes (si no me equivoco). Esta segunda volvería en 1991. La canción habla de desamores y es tan profunda como la de Battiato, absolutamente inaccesible para cualquier mente extraterrestre y del norte de Europa. Podría haber sido también perfectamente la ganadora. 

Llegados a este punto, vemos que los “hijos de los malditos” fueron otro misterio de tantos, en Eurovisión. De nuevo la música, lo que se dice música, quedó relegada a un segundo plano, y triunfó lo friki. Lo dejo para Iker Jiménez (y Carmen Porter) y su troup de científicos y psiquiatras con los que se rodea todos los domingos por la noche.

Por mi parte, les emplazó aquí próximamente en una nueva invasión extraterrestre, muy acorde, por cierto, con esta única sociedad globalizada, alienada y enfermiza de hoy día. Todo parece que surgió, como ven, en la década de los '80 en Eurovisión. Próximamente aquí, en nuestra particular Nave del Misterio: La invasión de los ladrones de cuerpos (con teléfonos móviles incluidos).

P.D.: Ha fallecido Esteban Santos, componente del grupo Bravo, el día 02 de noviembre de 2020. Un recuerdo desde aquí y homenaje con el vídeo de su actuación en Luxemburgo, en 1984. Más abajo, en la sección de vídeos e “historia y arqueología eurovisiva” lo pueden ver.

Filmografía recomendada

El pueblo de los malditos (Village of the Damned), de Wolf Rilla, 1960. Gran Bretaña.

El pueblo de los malditos (Village of the Damned), de John Carpenter, 1995, Estados Unidos (Remake del original).

Los hijos de los malditos (Children of the Damned), de Anton M. Leder, 1964. Gran Bretaña

The Space Children (Los niños del espacio), de Jack Arnold, 1958. Estados Unidos

Estos son los condenados (The Damned), de Joseph Losey, 1963. Gran Bretaña.


Bibliografía recomendada

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick.

1984, George Orwell.

Un mundo feliz, Adolf Huxley.

MEJORES CANCIONES DE EUROVISIÓN '84 SEGÚN LINDA MARTINEZ

Preferida:  I treni di Tozeur, Alice y Franco Battiato, ITALIA

2º, Silencio e tanta gente, María Guinot, PORTUGAL

3º, Terminal 3, Linda Martin, IRLANDA

4º, Lady, Lady, Bravo, ESPAÑA

5º, Ik Hou van jou, Maribelle, PAÍSES BAJOS

6º, Avanti la vie, Jacques Zegers, BÉLGICA

7º, Love Games, Belle and the Devotions, REINO UNIDO

8º, Ciao Amore, Ida & Vlado, YUGOSLAVIA

9º, Det' Lige Det, Hot Eyes, DINAMARCA

10º, Hengaillaan, Kirka, FINLANDIA.

La mejor canción de toda la historia de Eurovisión.

Viajes siderales con Terminal 3. Espectacular actuación de Linda Martin en Luxemburgo.

Silencio e tanta gente, interpretada por María Guinot.

Kirka canta Hengaillaan, acompañado de los tres “malditos” más horrendos de la noche. El comentarista español soltó al final de la actuación: “Cada país tiene su Georgie Dann”. ¡Atención a la locuela rubia de la derecha! Es lo mejor de la actuación.

Homenaje a Esteban Santos, miembro del grupo Bravo, fallecido justo el día de publicación de esta columna. 


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06/02/2021

Pues,herrey's es una de mis canciones favoritas de eurovision. Para gustos colores