ESC 1982: LA GUERRA DE LAS MALVINAS Y…¡BOMBAS FUERA!

De nuevo aterriza en «eurovision-spain.com» nuestra añorada «Nave del Misterio» dirigida por la comandante Linda Martínez. Ausente ya dos años, volvemos para amenizar un poco esto, con nuestros misterios eurovisivos, que no son pocos, y ya de paso distraer al personal (que ya es mucho también) en vista de la que está cayendo a todos […]
Publicado el día 26 de febrero de 2022
Harrogate 1982

ESC 1982: LA GUERRA DE LAS MALVINAS Y…¡BOMBAS FUERA!

De nuevo aterriza en «eurovision-spain.com» nuestra añorada «Nave del Misterio» dirigida por la comandante Linda Martínez. Ausente ya dos años, volvemos para amenizar un poco esto, con nuestros misterios eurovisivos, que no son pocos, y ya de paso distraer al personal (que ya es mucho también) en vista de la que está cayendo a todos los niveles: pandemias, invasiones rusas, el fantasma de un posible futuro gobierno en España del PP y VOX compinchados, el coñazo diario de la pesada de la Rocíiiiito esa, las insoportables cutregalas de TVE para elegir canción y sus eurodramas respectivos año tras año, etcétera, etcétera, etcétera.

Sobrevolábamos la última vez Luxemburgo allá por 1984, y en esta ocasión nuestra particular «Nave del Misterio» se encuentra estacionada en 1982, concretamente en una villorrio británico perdido en la campiña inglesa llamado Harrogate. Centrémonos: imperó allí la moda Parchís la cual tuvo sus inicios en la década anterior de los ’70 y fue exportada precisamente desde España a toda Europa y al mundo entero. Por aquél entonces hacían furor en nuestro país los grupitos musicales formados por repelentes niños: Regaliz, Caramelos, Los Golfos, La Pandilla, Enrique y Ana…; algunos de ellos incluso provenían de Sudamérica como los Menudo o los Unicornio (que ganaron el festival de la OTI precisamente aquel año 1982 en Lima), así como el hoy archiconocido Luís Miguel que venía de México.

Pero quienes arrasaron en ventas fueron los Parchís. Su éxito fue arrollador. Incluso versionando canciones eurovisivas en español, como el «Hallellujah» de Gali Atari y Milk & Honey de 1979. El éxito fue tal que hasta llegó al festival de Eurovisión, imperando durante tres ediciones: las de 1980, 1981 y esta de 1982.

En Harrogate, los ingleses montaron todo un escenario formado por un gigantesco tablero de parchís. Aunque el evento en sí mismo se pareció más al Juego de la Oca. Por ejemplo: las tres canciones francófonas más la alemana eran tan parecidas que se asemejaban a las casillas de las ocas, es decir, «de oca en oca y tiro porque me toca»; la canción sueca interpretada por las dos mamarrachas de Kikki Danielsson y Elizabeth Andreassen era tan parecidas a la yugoslava, interpretada por tres maniquís femeninos de «El Corte Inglés», que era como decir «de puente a puente y tiro porque me da la corriente»; y las canciones y grupitos de los Países Bajos y de Dinamarca eran también tan similares unas y otros que podrían haber pasado perfectamente por las dos casillas de los dados, y así «de dado a dado y tiro porque me ha tocado».

A todo esto, dentro de esta especie de juego del Parchís, o Juego de la Oca, como prefieran ustedes, hubo varios frikis (como siempre) que destacaron entre todos: la niña británica enseñando las bragas  (formó dúo con su compañero, fueron los «Enrique y Ana británicos»); el finlandés Kojo, vestido de color butano, y sus impresentables acompañantes todos de negro y con bombín; la niña alemana recién salida del colegio de las monjas con la guitarra y que interpretó algo así como una mezcla entre habanera, villancico y nana (acabó ganando y todo,… ¡demasié!, ¡hasta la tienen idolatrada hoy día!); las portuguesas disfrazadas de «cowgirls» y tocando las palmas; las tres hermanas irlandesas y su prima vestidas de verde esmeralda, las cuales parecían la versión irlandesa de los Ángeles de Charlie (¡ay, perdón!, creo que de las tres hermanas, una es un chico, no estoy segura); y por último cómo olvidar al país o participante que dio más la nota aquella noche, y que no es otro que España. Sí, así es, el hazmerreir de Europa. Ya por entonces, los españoles hacíamos nuestros pinitos en Eurovisión.

Me voy a entretener en dos de estas frikadas: las representaciones de Finlandia y España.

El finlandés Kojo (que cojeaba de todo el pobre, especialmente de voz) es uno de los grandes iconos eurovisivos de la Historia. Me encanta casi todo de Kojo: su desafinamiento, su afonía, su poco atractivo físico, su vestimenta color butano, la letra de su tema tan pacifista con aires anti-nucleares (tan necesario esto hoy día), su interpretación y canción tan horrorosas, sus continuos golpes en la testera, el grupo de estrafalarios hombres de negro que le acompañaron ataviados con bombín y sus indescriptibles instrumentos de tortura para los oídos, y para acabar su espectacular eructo final (eructo o ronquido, no sé muy bien que fue). Con ese eructo final, parece ser que Kojo quiso decir: «que les den, a tomar por el cu****»

Todo el conjunto encuentro que fue tan, tan anti-festival, tan anti-eurovisión, que se puede considerar anti-sistema total. Una canción protesta por todo lo alto. Yo siempre he sido una clara defensora de la  canción protesta en Eurovisión, porque casi todo es política en este programa musical de televisión y, con lo anarca que soy yo, reconozco que es para quitarse el sombrero ante Kojo y su grupo, por tener los santos huevos de presentarse ante toda nuestra queridísima Europa con esto, y más en Eurovisión al lado de tanta niña mona francesa y alemana y tantos grupitos Parchís. Además es una candidatura esta, la finlandesa del ’82, totalmente adelantada a su tiempo. Este «¡Bombas Fuera!» («Nuku Pomiin») podría representar a Finlandia perfectamente en el festival de Eurovisión de este año 2022 en Turín. Y más aún, viendo todas las «cutrezes» y mercantilismo barato que están saliendo hasta el momento para el evento de este año.

Bien, y ahora para finalizar, vamos ya con el hazmerreir de Eurovisión y Europa: España, y más concretamente, TVE. Los españoles dimos la nota una vez más aquel año (y no iba a ser el último ni mucho menos, sin más el año siguiente fue el de la pasión y crucifixión de la Reme, a mi columna respectiva les remito, si es que la encuentran por alguna parte en este diseño nuevo de la web). Pero, curiosamente dimos la nota con un bulo. Sí, tal como lo leen. Otro de los misterios a los que Eurovisión nos tiene tan acostumbrados. En este caso se trata de otra de las leyendas urbanas más famosas que corren por ahí acerca de las participaciones españolas en Eurovisión ( a mi columna del año 1979 les remito, intenten encontrarla por ahí o metiéndose en mi perfil, no sé).

La leyenda urbana a la que me refiero es la siguiente: TVE mandó a Inglaterra en 1982 un tango argentino, en plena Guerra de las Malvinas, para dar por saco a los ingleses y restregárselo en sus mismas narices. Así, tal cual, con dos cojones.

Vamos a ver, vamos a intentar desmantelar semejante bulo y leyenda urbana: Este Juego de la Oca (o Parchís como prefieran) se celebró el 24 de abril de aquel año. Justo veintidós días antes, como para el 2 de abril estalló la Guerra de las Malvinas, declarada a Inglaterra por los cafres de los militares argentinos de por entonces, así por las buenas sin más. Pero ¡ojo!, resulta que la canción española en esas fechas ya había sido elegida desde el mes de febrero, y en el momento de estallar la guerra desgraciadamente solo faltaban tres escasas semanas para la celebración de este cachondeo de juego en Harrogate. Por tanto, TVE ya no podía, al menos en teoría, cambiar la canción o el intérprete a toda prisa (además no estoy segura de si las reglas del festival lo hubiesen permitido).

Parece ser que hubo, según se cuenta, una preselección pero interna entre varias canciones y cantantes, aunque no se transmitió por televisión. Entre los cantantes que se presentaron pero que TVE no eligió estaba Bertín Osborne y su tema  «Tú, solo tú». También se dice, se cuenta,  se rumorea por ahí, por esas webs de dios, que muchos de los jurados de marionetas (reunidos en los respectivos platós de las televisiones participantes) que no votaron al tango argentino, no lo hicieron por no hacer el feo a Inglaterra en su propio terreno. Nuestra representante, a todo esto, fue una tal Lucía, y la canción a ritmo de tango se titulaba «Él». Era un tema a todas luces alejadísimo de la música que solía hacerse en España en aquella época (recordemos la movida madrileña). Pero reconozco, que en medio de tantos colorines y horteradas de aquél juego, la nuestra destacó y bastante. Pienso que Lucía se hubiera bastado por sí sola junto con el bailarín que la acompañó para defender el tema; pero el fallo fue sacar también a aquel par de payasos bailando el tango los cuales estaban clarísimamente sobrando. Si no hubiese sido por eso, probablemente hubiera quedado clasificada más arriba (octavo o séptimo puesto).

En fin, que acabamos de desmontar otra de las leyendas urbanas sobre Eurovisión que corren por ahí todavía en nuestros días. Eurovisión y sus misterios. La próxima estación: 1981, con la moda Parchís, exportada desde España, triunfó por todo lo alto.

 

LAS MEJORES CANCIONES DE 1982 SEGÚN LINDA MARTÍNEZ:

 

Preferida y Winner: Mono I Agapi, Anna Visy, CHIPRE

2. Hora, Avi Toledano, ISRAEL

3. Hani, Neco, TURQUÍA

4. Él, Lucía, ESPAÑA

5. Si tu aimes ma musique, Stella, BÉLGICA

6. Cours après le temps, Svetlana, LUXEMBURGO

7. Adieu, Jan Teigen, Annita Skorgan, NORUEGA

8. Ein Bisschen Frieden, Nicole, ALEMANIA

9. Here Today, gone Tomorrow, The Duskeys, IRLANDA

10. Amour on t’aime, Arlette Zola, SUIZA

 

La mejor canción de 1982, Mono I Agapi, defendida estupendamente por la magnífica cantante Anna Vissy.

 

Una de las canciones que podría haber representado a TVE, «Tú, solo tú», interpretada por Bertín Osborne.

 

Lucía y su tango, «Él», en Inglaterra, recién estallada la Guerra de las Malvinas.

 

Kojo y «¡Bombas fuera!»: De lo más anti-eurovisión que ha pasado por Eurovisión en su historia.

 

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