Benidorm Fest

Álvaro Molina, el arquitecto de las escenografías del Benidorm Fest 2026: del plano al espectáculo

Álvaro Molina, prop manager del Benidorm Fest 2026, trabajó junto a Sergio Jaén y Ari Levelä para llevar a la realidad los conceptos escenográficos de esta edición. ¿Quieres saber cómo se gestó el tren de Asha, o el rosetón de Dora y Marlon Collins? ¿Qué problema tenían las cadenas de la moto de The Quinquis? No te pierdas su entrevista y todos los entresijos de las puestas en escena
Daniel Adell · Fuente: Eurovision-Spain
Publicado el día 23 de febrero de 2026
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Álvaro Molina (Eurovision-Spain)

Álvaro Molina, el arquitecto de las escenografías del Benidorm Fest 2026: del plano al espectáculo

Álvaro Molina ha formado parte del equipo creativo liderado por Sergio Jaén en la última edición del Benidorm Fest, asumiendo la responsabilidad del diseño y desarrollo de los sets y props que hemos visto sobre el escenario del Palau d’Esports L’Illa de Benidorm. En su visita a Eurovision-Spain, el escenógrafo desgranó las claves de un trabajo fundamental para convertir las ideas artísticas en realidades técnicas viables.

De la arquitectura al diseño escénico

Su trayectoria comenzó en el ámbito de la arquitectura. Durante sus estudios universitarios descubrió que esta disciplina va mucho más allá del diseño de viviendas. Los proyectos a pequeña escala y el montaje de estructuras despertaron en él una vocación clara: construir espacios pensados para ser vividos y transformados. A esa base técnica se sumó su pasión por el arte y el entretenimiento, una combinación que lo llevó a especializarse en la creación escenográfica. En su currículum figuran colaboraciones con compañías como Disney y Netflix, además de proyectos para artistas como Carolina Durante.

Su conexión con Sergio Jaén se remonta a Eurovisión Junior 2024 en Madrid. La productora del certamen contactó con Molina para desarrollar varias escenografías, incluido el interval act. Allí comenzó una relación profesional que se ha consolidado en el Benidorm Fest junto a un equipo creativo integrado, entre otros, por Ari Levelä, Borja Rueda y Mercé Llorens.

Precisión técnica y creatividad milimétrica

Cada propuesta exige un planteamiento específico. Los elementos escenográficos deben ajustarse a medidas exactas, poder desmontarse en módulos y adaptarse a los tiempos de montaje y desmontaje. No es lo mismo diseñar para una actuación con amplio cuerpo de baile, como las de Atyat o Dani J, que para propuestas donde prima la realización televisiva, como la de Mikel Herzog Jr., o el formato banda, como Funambulista o Kitai.

Entre los mayores desafíos técnicos de esta edición destacó el tren de Asha, concebido para desmontarse en backstage, entrar a escena en segundos y, además, girar durante la actuación. También supuso un reto la moto de The Quinquis, cuyas cadenas metálicas originales generaban demasiado ruido y obligaron a replantear su mecanismo. La pirámide de pantalones de Mayo, el rosetón de Dora y Marlon Collins, la celosía de Atyat o el telón de Izan Llunas evidencian la diversidad de soluciones aplicadas en cada caso.

La propuesta ganadora, T amaré, tenía una idea muy clara desde el inicio: jugar en un patio andaluz. Todo giraba en torno a una fuente típica del sur, acompañada de los visuales de una casa blanca que se va tiñendo de color.

«Mucho trabajo y mucho talento»

A todo esto hay que sumarle los elementos que salen a mitad de escenario, como pueden ser los colchones y globos de Miranda! y bailamamá, que aparecen de la nada mientras los artistas están cantado. De todo esto se encarga un equipo humano extremadamente profesional que hacen una especie de coreografía simultánea para que todo esté coordinado al milímetro. Álvaro lo define a la perfección: coordinar todo esto es «muchas semanas de trabajo y talento».

La obra cumbre de Álvaro en este Benidorm Fest ha sido, probablemente, el rosetón de Dora y Marlon Collins. Álvaro confiesa que lo dibujó entero a partir de unos renders que le pasó Ari Levelä sobre los efectos de iluminación que quería tener en el escenario. Dora y Marlon querían que ese rosetón hiciera referencia al bien y el mal que transmite la canción, decantándose más por el infierno, así que Álvaro se puso manos a la obra y salió lo que todos pudimos ver en pantalla.

Más allá del diseño, Molina subraya la importancia del trabajo en equipo. La sincronización de elementos que aparecen en escena requiere semanas de planificación y una coordinación milimétrica entre técnicos y regidores. Antes de aterrizar en Benidorm, el equipo realizó ensayos en Madrid con estructuras provisionales para testar proporciones y movimientos. La labor de Molina consiste en traducir las ideas creativas en proyectos ejecutables, coordinando transporte, almacenaje, construcción e integración lumínica.

Presente y futuro para Álvaro Molina

Fuera del Benidorm Fest, el escenógrafo ha desarrollado experiencias como Tim Burton: El laberinto, actualmente en Ciudad de México, y una instalación inmersiva de El Juego del Calamar en Londres. En estos momentos trabaja en nuevas exposiciones y espectáculos que verán la luz próximamente, consolidando una trayectoria en constante expansión dentro del diseño escénico internacional.

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