GOLDEN BOY

Eurovisión tiene, año tras año, sus tradiciones, y una de ellas es la más esperada para los asiduos a las noches festivalares, la fiesta de Israel. La delegación israelí de OGAE nos tiene acostumbrados a realizar las mejores celebraciones de la semana eurovisiva, con comida gratuita para todos los asistentes basada en la gastronomía típica […]
Publicado el día 03 de diciembre de 2020
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GOLDEN BOY

Eurovisión tiene, año tras año, sus tradiciones, y una de ellas es la más esperada para los asiduos a las noches festivalares, la fiesta de Israel. La delegación israelí de OGAE nos tiene acostumbrados a realizar las mejores celebraciones de la semana eurovisiva, con comida gratuita para todos los asistentes basada en la gastronomía típica del país, actuaciones de su representante y otros competidores, animación continua por parte de los organizadores, y un espíritu alegre y festivo, no solo como anfitriones sino de unión entre ellos mismos, realmente envidiable. 

A la fiesta de Israel no podía faltar su representante, el jovencísimo y arrolladoramente carismático, Nadav Guejd, quien está poniendo la banda sonora a las noches vienesas. Una candidatura que por derecho propio y por compensación debería tener como mínimo la clasificación para la gran final.

Posteriormente y durante una gran parte de la fiesta, el DJ no dejó de poner eurocanciones españolas, una detrás de otra, desde Azúcar Moreno y su Bandido, hasta el Que me quiten lo bailao de Lucía Pérez, pasando por Pastora Soler con Quédate conmigo o un improvisado Vivo cantando de Salomé a capella, mientras el presentador repetía continuamente lo mucho que desean un festival en España. Un sentimiento que es mutuo por parte de muchos de nosotros que si tuvieramos que elegir un destino abierto para Eurovisión, en vista de la calidad y la calidez humana de sus eurofans, la respuesta es clara: Israel, y tan ricamente.

Viena, a 19 de mayo del 2015.

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