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COLUMNA PRE-EUROVISIÓN 2019
Publicada el 30/04/19
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Una vez más, y este año con más motivo que nunca, no quería dejar pasar la oportunidad de escribir una columna sobre esta edición de nuestro festival favorito. Después de una temporada de preselecciones caótica, una traca final de elecciones internas que casi nos provoca un infarto y un mes de preparties por toda Europa, incluida nuestra inestimable PrePartyES (de la que he formado parte por primera vez, y lo único que puedo decir tras haber vivido la experiencia es GRACIAS), el 18 de mayo se acerca y cada vez falta menos para saber quién se llevará el micrófono de cristal en Tel Aviv.


Además de mi incursión en la PrePartyES, este año estoy especialmente contento porque me gustan prácticamente todas las canciones, hasta le veo cierta gracia al Heaven montenegrino y al cuadro esperpéntico que nos llega desde Australia. Es cierto que por el camino se quedaron grandes temazos que, incomprensiblemente, no ganaron sus respectivas finales nacionales. Por ejemplo, echaré de menos escuchar Brutalero en Eurovisión en lugar del Dream de Roko (el chico tiene una voz alucinante, pero la canción no está a la altura, y encima en la delegación estará Jacques Houdek, que me da mucho miedo) o Dear father en lugar de Sunday por Rumanía (aunque reconozco que esta última me gusta bastante y sube puestos con cada actualización de mi top). También tengo que hacer una mención especial a Seemone, que habría sido mi indiscutible favorita si el huracán Bilal no le hubiera pasado por encima (pobre, seguro que no se espera ese último puesto que previsiblemente se llevará en la final) y a la gran Loredana Berté, que también habría sido mi número 1 y que, además, con su representación habría cerrado el círculo maravillosamente después de que su malograda hermana fuera la representante italiana en Eurovisión en 1977 y en 1992 (este último año con una de las grandes obras maestras de la historia del festival).


Otra mención especial se merece Maruv. Habría sido una clara favorita al triunfo si Ucrania no hubiera decidido retirarse. Es una pena (y una vergüenza) que la política se haya inmiscuido de esta manera en un festival DE CANCIONES y que ella no aceptara las condiciones impuestas. Pero bueno, no nos regodearemos con lo que pudo haber sido y no fue. Disfrutaremos de las canciones que nos gustan en nuestras respectivas listas de reproducción y estaremos eternamente agradecidos a Jamala por todos los memes que nos dio su «I have an unconfortable question for you».


De las que sí consiguieron superar el corte de las preselecciones o salieron de elecciones internas, como ya he dicho, me gustan prácticamente todas, incluso las más denostadas. El fuego polaco me parece increíblemente original y estoy deseando verlas con sus trajes típicos en la primera semifinal (porque lo de la final ya no lo veo tan claro), los últimos segundos de la canción de Georgia me parecen alucinantes y una vez hasta me emocioné con Moldavia… ¡y eso que todas ellas están o han estado entre mis cinco últimas!


De mis favoritas, creo que Katerine Duska tiene opciones reales de ganar su semifinal y devolver a Grecia al top ten (aunque espero que lleve un atuendo distinto al del videoclip), Eslovenia puede ser la tapada de este año y creo que Miki va a conseguir superar esa barrera del décimo puesto que tanto se nos resiste y, si no, al menos los 125 puntos que siguen siendo muestro récord en la historia del festival. También me encantan Letonia y Noruega, pero ni siquiera yo soy tan ingenuo como para pensar que Carousel pueda clasificarse. En cuanto a Keiino, preveo un batacazo de dimensiones históricas que les dejará fuera de la final, aunque me alegraré muchísimo si pasan y toda Europa puede escuchar el He la e loi la en la final.


También tengo muy altas en mi ranking a Suiza y a Países Bajos, como el 95 % de eurofanes. Creo que ambas liderarán el televoto y, si hay justicia en Europa (bueno, en el mundo, teniendo en cuenta que en Eurovisión participan países de tres continentes y medio), el triunfo debería ser para Duncan. A mí me gustan ambas por igual, pero me inclino más por Arcade, no solo porque el conjunto me parece más sólido, sino también porque será más barato asistir a un festival en Países Bajos que en Suiza.


En cuanto a las otras grandes favoritas, creo que todos sabemos que Suecia y Malta volverán a arrasar en el jurado, por lo que veremos a las dos bastante arriba en la clasificación final, mientras que Islandia hará lo propio con el televoto. Italia es una incógnita para mí, y en cuanto a Rusia… ¡ay, Sergey de mis amores! Si no ganaste con You are the only one casi que ni deberías volver a intentarlo. Scream está bien y seguro que Rusia nos tiene preparado un numerazo, pero creo que no es un conjunto ganador y que incluso puede deslucir la anterior participación de Sergey.


Y terminaremos con España. Como ya he comentado, creo que La venda tiene muchas opciones de gustar en Europa y llevarse un buen puesto. Dependerá un poco del orden de actuación y de la escenografía, pero lo cierto es que la actitud de Miki está siendo irreprochable, los ensayos han transcurrido con normalidad desde hace meses y no hay ningún tema similar que pueda hacernos (demasiada) sombra. Además, aunque confío plenamente en Miki, visto lo visto, tampoco es una canción que pueda perder puntos por un mal directo y sin duda el estadio se vendrá abajo en la parte de LOQUEERE. Si esa energía consigue traspasar la pantalla, nos lloverán puntos de toda Europa, nos marcaremos un Moldavia 2017 y ya solo tendremos que esperar a 2037 para conseguir un gran puesto de nuevo. O no…


En fin, lo que está claro es que ya no queda nada para que salgamos de dudas. Aún tenemos por delante unos cuantos días para disfrutar con ensayos y sorpresas de última hora y, sobre todo, con esas 41 canciones que nos llegan de toda Europa y que, en mi opinión, pueden hacer que Eurovisión 2019 sea uno de los mejores festivales de la década. ¡Nos vemos en Tel Aviv!


 

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